Nigeria es un país dividido. El desértico norte del país pertenece a la religión islámica, la zona sur, mayoritariamente selvática, es de religión cristiana, lo que nos sitúa en un estado multiétnico y multireligioso.

Boko Haram nace en el año 2002 en Borno, bajo el paraguas de Al Qaeda. El objetivo de de este grupo terrorista no difiere en nada de los objetivos de los grupos yihadistas:

  1. Derrocar gobernantes impíos que no gobiernan conforme a la visión wahabista del Islam;
  2. La instauración de un emirato en el territorio que pretenden para constituirlo más adelante como una parte de un ulterior califato islámico universal;
  3. Internamente la instauración conlleva la instauración de la Sharia como método político, así como la obligación de conversión de toda población no musulmana al Islam.

Boko Haram, como todo grupo yihadista, entiende la lucha armada como una parte de la dialéctica histórica, pero sosteniendo una percepción revolucionaria islamista como vía para la instauración del método político. En estos grupos vemos que la yihad es un medio para un fin. Con el tiempo, y como veremos en este caso, el fin mismo de la yihad no es la instauración de un gobierno islámico sino el terrorismo con su infraestructura, el fin del terrorismo es el propio terrorismo.

Debemos comprender que la dureza del rigorismo africano supera con creces la violencia del rigorismo árabe o asiático. El Estado Islámico tuvo sus dudas a la hora de permitir la entrada de Boko Haram en el Califato y, aún hoy, el grupo comandado por Abu Baker Shekau ha sido llamado al orden varias veces por el Daesh central de Raqqa.

Boko Haram

El grupo yihadista fue fundado en el estado de Borno, al norte de Nigeria, por Ustaz Mohamed Yusuf, logró, con un discurso radical islámico, atraerse un número elevado de personas a su causa. Era el año 2002 apenas habían pasado unos meses desde los atentados del 11-S. Osama Bin Laden copaba las noticias y se convertía en el gran héroe de la ideología islamista radical.

Occidente en cambio estaba en shock. Se acababa de iniciar la guerra de Afganistán unos meses atrás y los talibanes se batían en retirada hasta su santuario en las montañas del noroeste de Pakistán, dando comienzo a una guerra de guerrillas que acabaría dando la victoria a los yihadistas afganos. Rusia combatía el yihadismo del Cáucaso luchando contra los Chechenos. Hubo voluntarios africanos que, motivados por el panorama internacional, fueron a combatir a las regiones calientes mientras otros, más avispados, decidieron que en lugar de ir a la yihad la traerían a África.

Boko Haram en sus comienzos fue un Al Qaeda para Nigeria y alrededores, cuyo santuario y base de operaciones son las desérticas regiones del norte, su plataforma es la población paupérrima norteña y su financiación proviene del zakat (pago del impuesto islámico) y de los impuestos que cobran para su financiación así como el control de rutas de la droga que cruzan territorios nigerianos y de Níger.

El grupo terrorista nigeriano no es una amenaza, por su naturaleza local, para Europa de forma directa, pero si de forma indirecta ya que su cercanía a la costa sur del mediterráneo y a países aliados en el Magreb como Marruecos, Argelia, Túnez o estados fallidos como Libia o casi fallidos como Malí (que necesita de la intervención francesa para seguir existiendo y no acabar dividida y con gobiernos islamistas). Este cúmulo de situaciones puede convertir las regiones del estado de Borno en una plataforma para entrenar Yihadistas con el fin de infiltrarlos en territorio europeo en forma de inmigrantes ilegales, refugiados que cruzan a Europa desde el Mediterráneo o de bases de entrenamiento para europeos que se alisten a la yihad.

En Nigeria

Abu Baker Shekau, líder de Boko Haram

Desde el año 2002 la violencia fue aumentando de forma inadvertida para Occidente, centrado en las guerras y la situación en Oriente Medio. Algunas informaciones que se manejaban desde ciertos servicios de inteligencia, hicieron que se decidiera tratar el tema como una cuestión periférica, hasta el secuestro de las niñas nigerianas en el año 2014.

Esto provocó toda una ola internacional de repulsa que implicó una petición de auxilio por parte del estado nigeriano. Varios países occidentales, liderados por Estados Unidos, se lanzaron a intentar suprimir el problema del grupo yihadista en este país siguiendo el modelo de la Operación Barkhane que Francia lleva a cabo en Malí, pero al contrario que en este país, en Nigeria aún no se ha concretado una actuación efectiva.

En ese momento Boko Haram cumplió con el tipo de amenazas que propugnaba desde hacía años atrás, en el cual avisaba del secuestro de niñas. Desde ese momento el grupo aumentó el número y virulencia de sus ataques en una guerra abierta contra las autoridades, que se han lanzado también a una guerra sin cuartel (Amnistía Internacional y otras ONG´s denuncian los métodos del gobierno) en la cual se encarcela no solo a los terroristas sino a las familias de los mismos, a lo que el grupo yihadista responde con ataques contra civiles.

Debemos comprender que para Abubakr Shekau (líder de Boko Haram) la violencia contra civiles no representa ningún problema moral, considera de que es necesaria para evitar levantamientos en su contra, para avisar a la población de su llegada y para tratar de quebrar al gobierno.

Los efectos de la guerra se ha traducido en asesinatos, persecuciones contra cristianos y animistas y en el auge de la violencia, así como en el aumento de los desplazados por el conflicto bélico. 153,000 personas según ACNUR, de los cuales 100,000 se han desplazado al vecino Níger. Según los datos estadísticos el 52% de las personas refugiadas sufren inseguridad alimenticia y el 73% de las familias se ha quedado sin stock de alimentos en una región donde el 70% de la población es pobre.

La situación en la franja de Níger-Nigeria es dramática. El conflicto, que amenaza con enconarse, nos recuerda, con diferentes orígenes, al conflicto que iraquíes y sirios mantienen contra el Estado Islámico, no nos olvidemos que Abubakr Shekau y Abubakr Al Baghdadi están unidos y vinculados no solo ideológicamente sino de forma militar.

Ahora mismo los tentáculos del yihadismo se están extendiendo por el norte de África y el Sahel.

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