Con la carta que envió ayer al compañero Elías Jaua, oponiéndose a la convocatoria a la Asamblea Nacional Constituyente, la doctora Luisa Ortega Díaz, Fiscal General de la República, se deslinda de la Revolución Bolivariana y objetivamente, se coloca al lado del imperialismo, la burguesía parasitaria y demás sectores que buscan provocar un golpe de Estado, una intervención militar extranjera, o una combinación de ambas cosas, para derrocar el gobierno legítimo y constitucional del presidente Nicolás Maduro y destruir la Revolución Bolivariana.

Como estoy seguro que desde la derecha y desde cierta “izquierda” (esa que se dice “crìtica” y “equilibrada”) me van a caer encima con aquello de que el que disiente nosotros lo etiquetamos de contrarrevolucionario como una reacción automática, señalo mis razones:

1) La doctora Luisa Ortega Díaz no tiene razón cuando afirma que “…la Constitución de 1999 es inmejorable…” Vaya planteamiento antidialéctico, de acuerdo con eso, el texto Constitucional de la República Bolivariana de Venezuela es inamovible, inmodificable. Si eso fuera así, el propio Comandante Supremo Hugo Chávez no hubiese previsto en el texto Constitucional de 1999 el Título IX (De la reforma constitucional) y sus Capítulos I, II, y III (De las Enmiendas, De la reforma constitucional y De la Asamblea Nacional Constituyente, respectivamente). No sólo eso, si fuese cierto el carácter inamovible, inmodificable, que le atribuye a la CRBV la doctora Ortega Díaz, entonces por qué el propio Comandante Chávez impulsó en el año 2007 la Reforma Constitucional (derrotada en el referendo como todos sabemos) y la enmienda Constitucional del año 2009 (que resultó victoriosa como también sabemos todos). Se equivoca la doctora Ortega Díaz, fue el propio Comandante Chávez quien impulsó cambios de la Constitución de 1999.

2) La afirmación completa de la doctora Ortega Díaz en su carta es la que sigue: “…la Constitución de 1999 es inmejorable, además de ser el mayor legado del Presidente Hugo Chávez…” Si la primera parte no es cierta (como lo acabamos de demostrar), la segunda parte también es falsa. El mayor legado del Comandante Supremo Hugo Chávez es la Revolución Bolivariana, la Constitución de 1999 es hija de la Revolución Bolivariana -permítaseme la figura- no al revés. Nuestra Constitución Bolivariana es de las más avanzadas del mundo, de las más progresivas del mundo en materia de derechos y tiene un carácter programático, no normativo. Ella – la CRBV- contiene un programa de transformaciones de la sociedad venezolana; ese programa lo ha estado realizando la Revolución Bolivariana en todos estos años.

3) La Revolución Bolivariana es democrática, popular, nacional, antiimperialista, anticapitalista y socialista; y en su desarrollo ha modificado radicalmente las relaciones de poder -con la construcción de los instrumentos para el ejercicio directo del poder del pueblo, el Poder Popular- y ha sacado de la pobreza y la pobreza extrema al 60% de la población venezolana aproximadamente. Nos proponemos ahora con el presidente Maduro al frente, avanzar con fuerza mayor en las transformaciones económicas, construyendo la economía productiva socialista, consolidando nuestra democracia protagónica y participativa y los avances en nuestro modelo social (lo que el Comandante Chávez llamó el modelo social del socialismo). Es decir, avanzamos ahora hacia la consolidación de nuestro Estado democrático y Social de derecho y de Justicia. para eso, precisamos más revolución y más socialismo, no menos como pretenden algunos.

4) El camarada presidente y líder de nuestra revolución, Nicolás Maduro, nos convocó desde finales del año 2015 y durante el año 2016, a renovar la revolución en todas las dimensiones, y el 20 de febrero de este año, en la reunión del Comando Central Bolivariano del PSUV, nos llamó a la formulación de una nueva “línea central estratégica para los próximos 20 años”. Es la revolución revisándose permanentemente, avanzando, renovándose; es la revolución “revolucionándose”, es la revolución en la revolución. Revolución que no hace eso se estanca, retrocede y muere, así pasó con las experiencias socialistas que en Europa oriental lideró la Unión Soviética en el siglo XX.

5) Los argumentos de la doctora Ortega Díaz son falsos. Carece la Fiscal General de la razón histórica y política y ella lo sabe. Por eso no asiste a la reunión a la que fue convocada institucionalmente y se escuda en lo procedimental, pero manipulando, escondiendo la verdad. No dice que la Constituyente de 1999 se convocó mediante referendo consultivo porque en la Constitución de 1961 no existía la figura de la Asamblea Nacional Constituyente, pero si quedó establecida en la de 1999 a instancias del Comandante Hugo Chávez, lo cual hace innnecesario ese referendo para convocarla. Luego dice que la de 1999 se aprobó en referendo consultivo el 15 de diciembre de ese año y es cierto. La Constitución de 1999 no estableció ese requisito para su aprobación, por lo cual, su realización o no, dependerá de lo que decida la nueva Asamblea Nacional Constituyente en su condición de plenipotenciaria. Pero ya la doctora Ortega Díaz decidió que no se realizará para justificar su traición histórica a la revolución y al legado de Chávez.

6) Abundando en lo “inmejorable” de la CRBV nos relata las consultas y el trabajo de las comisiones de la Asamblea Constituyente de 1999, nada de lo cual ha sido negado en esta oportunidad. Es más, la Comisión Presidencial nombrada por el presidente Nicolás Maduro, ha dedicado todos estos días a reunirse con más de veinte sectores -incluidos algunos que no querían reunirse como la Conferencia Epíscopal- y se ha desplegado a lo largo y ancho del territorio nacional consultando, informando, debatiendo, escuchando.

7) La doctora Ortega Díaz cree que la Constituyente convocada por el presidente Nicolás Maduro no va a contribuir a la paz, ni a la reconciliación nacional, sino que “…generaría un alto grado de incertidumbre” y por tanto “…aceleraría la crisis…” Se vuelve a equivocar la doctora Ortega Díaz, sólo que a estas alturas hay que decir que no es una equivocación por desinformación o de buena fe, sino con el objetivo político claro de obstaculizar -desprestigiando e intentando deslegitimar- la convocatoria al depositario del Poder Constituyente Originario que es el pueblo venezolano que ha hecho el presidente Maduro, sobre el cual la doctora Ortega Díaz no dice ni una palabra, al contrario, intenta desvalorizar la elección sectorial de constituyentes -con el mote de corporativa- y ocultando que al lado de la elección sectorial habrá también una elección territorial.La elección territorial y la sectorial garantizan el carácter universal, directo y secreto de la elección de los y las Constituyentes.

8) La Fiscal General de la República no menciona para nada los más de cuatro años de guerra no convencional contra la Patria -simplemente por ahí menciona “la crisis” sin nombrar causas ni culpables- y sus expresiones de violencia fascista, terrorista y ahora con acciones armadas de grupos paramilitares y bandas delincuenciales al servicio del imperialismo. Tampoco reconoce los miles de llamados al diálogo y a la paz que ha hecho el Presidente de la República desde el 14 de abril de 2013 hasta el día de hoy; todos desestimados por la derecha y respondidos con más violencia homicida. Ni hablar de las agresiones imperialistas contra nuestro pueblo, eso sería mucho pedirle a la doctora Ortega Díaz.

9) La convocatoria a la Asamblea Nacional Constituyente es la respuesta Constitucional a la guerra del imperialismo y sus lacayos contra nuestra Patria y contra nuestro pueblo. Después de más de cuatro años de negativas al diálogo y a la paz por parte de la oposición genuflexa ante el imperialismo, el Camarada presidente Nicolás Maduro le entrega al pueblo, como depositario del Poder Constituyente Originario, para que resuelva la presente confrontación de clases por el Poder político en Venezuela (esa es la esencia de la crisis revolucionaria de hoy aquí) en paz y en democracia. Infelízmente, con su deslinde, la doctora Luisa Ortega Díaz se colocó objetivamente al lado de la violencia y del guerrerismo imperialista y así pasará a la historia, como traidora del pueblo que la respetó.

Eduardo Piñate R.

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