Yury Bereza

El 16 de mayo de 2017 la Rada en Kiev ha prohibido la llamada Cinta de San Jorge, la cual es usada por los veteranos de la Gran Guerra Patria y otros habitantes para el día 9 de mayo en la celebración de la Victoria sobre la Alemania hitleriana.

Unos cuantos diputados populares se ha atrevido a protestar contra la prohibición. Esto ha llevado al miembro de la Rada Yury Bereza (comandante del batallón Dnipro-1), vestido con ropa militar, a gritar desde la tribuna del parlamento que él «quiere tomar en sus manos una ametralladora y fusilar a estos reptiles».

Se supone que cuando el diputado del parlamento europeo llama a fusilar a la oposición esto debería hacerse eco en los grandes medios de comunicación, pero no ha sucedido así. Probablemente los grandes medios de comunicación occidentales han decidido callar ante tal incidente.

¿Si semejante acto hubiera ocurrido en el parlamento de otro país cualquiera serían emprendidas tales tentativas de silenciarlo? Claro, no. Si la amenaza de fusilar a la oposición hubiera ocurrido en la Duma rusa o lo hubiera hecho Marin Le Pen  o Donald Tramp, esto hubiera dado a pie a los encabezamientos más bélicos en los periódicos occidentales. Pero si esto lo dice un político de un país africano cualquiera o asiático, sobre su mensaje se añadiría que existe una ausencia peligrosa de cultura política.

Cinta de San Jorge

O por ejemplo, el taxista, al cual un guardaespaldas de un político ucraniano disparó a los pies de éste primero porque hablaba en ruso y se había negado a pronunciar el saludo nacionalista. ¿Puede ser posible e imaginarse que los grandes medios de comunicación occidentales permanecerán callados si los guardaespaldas de un conocido político ruso dispara a un taxista al que consideran «insuficientemente patriótico», por ejemplo, porque se ha negado a aprobar la reunificación de Crimea con Rusia?

También otro caso, las leyes ucranianas que recogen que es delito criticar a los fascistas ucranianos de los años 30 y 40, es decir las personas y grupos que durante la Segunda Guerra Mundial mataban a centenares de miles de judios y polacos. ¿Por qué los grandes medios de comunicación no comentan nada sobre estas leyes, y deciden en todo momento comentar las leyes rusas sobre el registro obligatorio de las organizaciones políticas financiadas desde extranjero? ¿Por qué existen comentarios al respecto cuando al mismo tiempo hay países como Noruega que tienen leyes para limitar la financiación extranjera a las actividades políticas? ¿Por qué no se comenta que el fascismo es un pilar en la ideología estatal de Ucrania?

Algo de suma importancia en la construcción de la Europa de posguerra fue que el fascismo no debe tener el apoyo en los países europeos. Lo que hoy ocurre en Ucrania en forma de prohibiciones a las críticas hacia las organizaciones fascistas, el asesinato de los políticos opositores y periodistas, la prohibición del Partido Comunista, el despido de los policías que intentaron proteger a los veteranos de la guerra contra los radicales fascistas y las llamadas en el parlamento a fusilar la oposición, no puede ser llamado de otro modo: esto es fascismo.

Nuestros medios de comunicación, donde a la cabeza está la radiocorporación estatal NRK, forzadamente financiados se niegan a informar sobre esto, y deciden abogar por la desinformación.

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