El Consejo Permanente de la Organización de Estados Americanos (OEA) eludió, ayer miércoles, discutir la crítica situación política en Brasil, donde el presidente Michel Temer y numerosos legisladores son acusados por denuncias de corrupción.

Durante una reunión para definir la logística del próximo encuentro de cancilleres sobre la situación en Venezuela, Ecuador logró incluir en la agenda del día una discusión sobre la crisis brasileña, pero una mayoría de países consideró que ese debate era inapropiado.

«Repudiamos interpretaciones desubicadas sobre el funcionamiento de nuestras instituciones democráticas», dijo el embajador de Brasil, José Luiz Machado, sin ocultar su irritación con la propuesta de discutir la situación en su país.

Machado aseguró que «no hay ninguna alteración o riesgo al orden constitucional» en Brasil, aunque admitió que la situación presenta un escenario «desafiador».

Varias otras delegaciones se hicieron eco de la indignación brasileña, en parte porque la inclusión del punto en la agenda se había realizado antes del plazo reglamentario de 72 horas, como mencionaron los representantes de México, Paraguay y Argentina.

El representante de Chile, Juan Barría, señaló que la crisis en el gigante sudamericano «es un tema absolutamente interno de Brasil».

Por su parte, el representante de Argentina, Juan José Arcuri, reclamó que «este tema no tendría que haber sido considerado».

En respuesta, el presidente de la sesión, el haitiano Jean-Victor Harvel, recordó a las delegaciones que todas habían aprobado la agenda del día sin objeciones.