Las autoridades británicas aseguran que no tolerarán las filtraciones de la Inteligencia a la prensa estadounidense.

Este miércoles el periódico estadounidense ‘The New York Times’ ha difundido las imágenes de los restos de la bomba utilizada por el terrorista suicida en el brutal atentado en el Manchester Arena la noche de lunes. Según los datos preliminares, el autor del ataque habría llevado un potente explosivo en un contenedor metálico escondido dentro de un chaleco o una mochila y podría haber sostenido un pequeño detonador en la mano izquierda. Aparte de metralla, las autoridades británicas también encontraron restos de una batería supuestamente usada en el explosivo.

Filtraciones infinitas

No es la primera vez que los medios norteamericanos son los primeros en publicar información sobre la investigación del atentado de Mánchester. Los periódicos empezaron a difundir detalles de la investigación casi inmediatamente después del ataque, citando a fuentes en los servicios de Inteligencia de Estados Unidos, que fueron quienes filtraron la información.

La prensa norteamericana confirmó antes que nadie que se había tratado de un ataque terrorista, así como del número de víctimas mortales, e difundió incluso el nombre del terrorista cuando la investigación estaba todavía en curso. Por su parte, los periódicos británicos quedaron en silencio hasta que el hecho fue confirmado oficialmente por la Policía de Mánchester, mientras todo el mundo citaba a las cadenas CBS y NBS.

La primera ministra británica, indignada

Esas filtraciones indignaron a las autoridades británicas, y ahora la primera ministra del Reino Unidos espera expresar su preocupación personalmente al presidente Donald Trump durante la cumbre de la OTAN programada para este jueves en Bruselas, informa ‘The Guardian’. La mandataria también tiene intención de instar a todos los miembros de la Alianza a unirse a la lucha contra el grupo terrorista Estado Islámico, que se atribuyó el atentado.

Según ‘Financial Times’, tras las recientes filtraciones los servicios secretos británicos podrían suspender o limitar su cooperación con sus colegas estadounidenses. Una de las fuentes citadas por el diario indica que esa posibilidad se debe a que las acciones norteamericanas ponen en riesgo la vida de ciudadanos británicos. La ministra del Interior, Amber Rudd, dijo que «es irritante cuando la información se divulga por otras fuentes» y aseguró que su ministerio hará todo lo posible para que eso no se repita.