La Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) encontró por mucho tiempo diferentes formas de justificar su existencia, pero hoy le resulta difícil presentarse como instrumento para combatir el terrorismo.

El director de Operación de Programas del Consejo Ruso de Relaciones Internacionales, Ivan Timofeev, se pronunció en ese sentido al comentar los temas de discusión del encuentro de hoy al más alto nivel de la alianza atlántica en Bruselas.

La estructura de la OTAN responde a una defensa territorial, pero de ninguna forma está preparada para combatir un flagelo que en los últimos años demostró capacidad para evitar el efecto de los métodos con los que se le combate, opinó el especialista.

Por ahora, la alianza queda, en el caso de la lucha contra el terrorismo, como un escenario para expresar posiciones políticas de los países miembros, indicó el experto al referirse a uno de los puntos de la agenda para la reunión de la capital belga.

Además, el pacto noratlántico espera la primera participación del presidente estadounidense, Donald Trump, en una cumbre de la OTAN que en esta ocasión evitará declaraciones finales y, oficialmente dejará fuera el tema de Rusia, explicó Timofeev.

Trump se preguntó en su momento si era necesaria la alianza atlántica en su versión actual y exigió a los europeos pagar lo estipulado en los acuerdos de cooperación para mantener ese bloque militar, opinó el experto.

Dentro de la alianza existen grupos de países, diferenciados por sus niveles de desarrollo y volumen de aporte financiero, que ponen en duda la demanda de Washington de cumplir con dos por ciento del Producto Interno Bruto, señaló.

Pero muchos en Europa, sobre todo, en Alemania, para la cual cumplir con el mencionado compromiso significa unos 300 millones de dólares adicionales al año, se preguntan en que emplear ese dinero y que resultado dará, estimó Timofeev.

El pretexto de la amenaza de Moscú, por el que la OTAN despliega tropas en estados con fronteras directas con Rusia, pierde fuerzas cuando Europa debe pensar en cómo cumplir sus compromisos financieros con la alianza, destaca el politólogo.