El gobierno del presidente boliviano, Evo Morales, invirtió desde 2006 hasta hoy más de 30 mil millones de dólares en programas de educación, salud, vivienda y servicios comunitarios.

Según datos del Ministerio de Economía y Finanzas Públicas, en los últimos 11 años el presupuesto destinado a estos fines se elevó de forma sostenida como resultado de una eficiente administración de los recursos y un manejo prudente de los ingresos.

Revela la fuente que en 2016 el gasto social del Ejecutivo registró incrementos pese a los menores ingresos percibidos por la venta de los hidrocarburos y a la inestabilidad de los precios del petróleo a nivel internacional.

En la última década, el monto destinado a gasto social se triplicó y a nivel sectorial en la gestión anterior el presupuesto más importante estuvo dirigido a la educación.

De acuerdo con el ministro de Economía, Luis Arce, por instrucción del presidente Morales no se descuidan las políticas sociales porque permitieron que Bolivia se convierta en una de las pocas naciones en reducir de forma inmediata la extrema pobreza.

A partir de la aplicación del nuevo modelo económico liderado por el mandatario indígena, las acciones de política social estuvieron dirigidas a redistribuir los excedentes económicos a la población más vulnerable con el propósito de erradicar ese flagelo.

Luego de su llegada a la presidencia en 2006, Morales impulsó la nacionalización de los hidrocarburos y la recuperación de empresas que antes estaban en manos de propietarios extranjeros.

Gracias a estas acciones, Bolivia experimentó un desarrollo acelerado hasta convertirse el pasado año en la primera nación en crecimiento económico de Suramérica.