El 23 de mayo se produjeron dos eventos importantes en el marco de la política diseñada por la dirección revolucionaria del país, para defender la paz y la democracia protagónica en Venezuela. Ese día el presidente Nicolás Maduro, acompañado de una inmensa marcha, entregó al CNE las Bases Comiciales que regirán las elecciones de integrantes de la Asamblea Nacional Constituyente. En horas de la noche, la presidenta del organismo electoral, Tibisay Lucena, anunció que esas elecciones se realizarán a finales de julio y las elecciones de gobernadores y Consejos Legislativos, serán el 10 de diciembre de 2017.

La respuesta de la MUD ante ambos anuncios fue negativa, “ni Constituyente ni regionales, nuestro objetivo es la transición”, bramó María Corina Machado, seguida en el mismo tono por otros dirigentes de esa coalición fascista y terrorista que convocaron a intensificar la violencia armada y terrorista contra el pueblo, con el objetivo de derrocar al Gobierno y destruir la Revolución.

El capital, la burguesía, el imperialismo, son una fuerza extraconstitucional y extraparlamentaria por esencia. Parlamentos y Constituciones son buenas mientras sirven a sus intereses, cuando dejan de servirles les dan una patada y recurren a sangrientas dictaduras. La historia tiene muchos ejemplos, desde Hitler hasta Pinochet y Pedro Carmona Estanga.

La contrarrevolución que enfrentamos en Venezuela hoy tiene esa esencia. Fueron asesinos en la IV República, hoy en la oposición asesinan y linchan a seres humanos sólo porque les parecen chavistas o son negros. No es difícil imaginar lo que harían en el supuesto negado de llegar al poder, Pinochet sería un niño de pecho ante lo que ellos harían. Que nadie se engañe con su discurso de democracia, civismo y marchas pacíficas; su práctica y su condición es violenta y fascista.

Los vamos a derrotar ganando la Constituyente, fortaleciendo nuestras fuerzas productivas y fortaleciendo la conciencia y la movilización del pueblo. Seguimos venciendo.

Eduardo Piñate R.