Puesto en jaque por un empresario al cual recibió en sigilo en el Palacio de Jaburu y luego tildó de fanfarrón, el presidente brasileño, Michel Temer, se ve ahora también contrariado por un enroque gubernamental fallido.

En una repentina decisión dominical, Temer nombró como nuevo ministro de Justicia a Torquato Jardim -un aliado incondicional que venía desempeñándose al frente de la cartera de Transparencia, Fiscalización y Control- en reemplazo de Osmar Serraglio, quien encabezaba el ministerio desde marzo último.

La movida contemplaba además el paso de Serraglio a la vacante dejada por Jardim, para de ese modo preservar el fuero del diputado federal Rodrigo Rocha Loures, quien como Temer fue delatado por el propietario del frigorífico JBS, Joesley Batista, por corrupción y resultó separado de su encargo en el Congreso por decisión judicial.

Mas el enroque fracasó hoy cuando Serraglio -a todas luces inconforme con el cambio- se rehusó a aceptar el convite de Temer, alegando que quería regresar a la Cámara baja para dar continuidad ‘a mi trabajo a favor del Brasil que queremos’.

Serraglio, no es ocioso recordarlo, hizo todo cuanto le fue posible desde su posición de titular de la Comisión de Constitución y Justicia de la Cámara de Diputados para amnistiar los delitos del ex líder de esa Casa Eduardo Cunha, preso y condenado a más de 15 años de prisión en el ámbito de la operación anticorrupción Lava Jato.

Además, no bien asumió la cartera de Justicia se vio envuelto en el escándalo de corrupción develado por la operación Carne Débil, la mayor realizada por la Policía Federal, en la cual quedaron al descubierto sus vínculos con Daniel Gonzalves Filho, líder de la organización delicitiva que, a cambio del pago de sobornos, emitía permisos sanitarios irregulares sin realizar ningún tipo de control efectivo en los frigoríficos.

Con su decisión, valoró la Red Brasil Actual, ‘Serraglio colocó más leña en la hoguera de la crisis política’ que amenaza con consumir al gobierno de Temer, obligado ahora a maniobrar con celeridad para asegurar protección a su ex asesor especial Rocha Loures, sorprendido ‘in fraganti’ cuando cobraba una jugosa propina de medio millón de reales.

Según reportes de prensa, el mandatario comenzó a consultar ya a sus aliados para valorar la posibilidad de nominar ministro de Transparencia a uno de los tres diputados federales del gobernante Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB) por el estado de Paraná y, de ese modo, preservar el foro especial de Rocha Loures.

Peemedebistas allegados al Palacio de Planalto advirtieron que el legislador apartado y ex asesor especial de Temer vive una situación de mucho estrés en las últimas semanas y alega sentirse acorralado y abandonado, con lo cual no se descarta que decida negociar una delación premiada.

De acuerdo con el delator Ricardo Saud, director de Relaciones Institucionales de JBS, Rocha Loures era apenas un intermediario; el ‘mensajero’ encargado de recibir el soborno, que sería pagado cada semana y tendría como destinatario final a Temer.

Por otro lado, un comentario del blog Los Divergentes pronosticó que el cambio de ministro de Justicia ordenado por Temer pudiera desencadenar un contraataque de la Policía Federal (PF).

Son fuertes e insistentes los rumores de sustitución del director de la PF, Leandro Daiello, en una operación que tendría como propósito disminuir el ímpetu de la operación anticorrupción Lava Jato y que contaría con el apoyo total del Legislativo y el respaldo de parte del Supremo Tribunal Federal (STF), señaló la fuente.

Para la autora del comentario, Helena Chagas, ‘el contraataque de la PF y de otros investigadores no suele ser juego de niños. Por eso mucha gente espera en las próximas horas nuevas filtraciones de documentos, testimonios y hasta grabaciones contra Michel Temer’.

Además de lograr un mayor control sobre la PF, el nombramiento de Jardim tendría como objetivo dar largas al juicio del binomio triunfador en las elecciones generales de 2014 (Dilma Rousseff-Temer), que se reanudará el próximo 6 de junio y pudiera decidir la casación del mandato y con ello la salida del inquilino del Palacio de Planalto.

Jardim, quien en una reciente entrevista afirmó que su lealtad al Presidente ‘es inequívoca’, fungió como ministro del Tribunal Superior Electoral (TSE) entre 1988 y 1996 y dirigió el Instituto Brasileño de Derecho Electoral entre 2002 y 2008.