Se publicaron perturbadoras imágenes este miércoles mostrando presuntas conversiones forzadas de los residentes cristianos de la ciudad predominantemente sunita de Marawi, en el sur de Filipinas. Estas reconversiones también tuvieron lugar por parte del Estado Islámico en Irak y Siria.

Aunque alrededor del 90% de los 200.000 civiles anteriores de Marawi han huido, algunas personas -incluidas unas pocas docenas de cristianos- han decidido quedarse como un modo de desafiar al Estado Islámico que invadió la mayor parte de la ciudad la semana pasada.

Mientras tanto, la mayor parte de los enfrentamientos actuales se centran alrededor de los suburbios del sur y del oeste de la ciudad. Los terroristas pierden lentamente terreno urbano, principalmente debido a que sus mercenarios son inexpertos.

Una fuente militar del Ejército filipino dijo que al menos 89 militantes del Estado Islámico habían sido asesinados desde que comenzaron los enfrentamientos el 22 de mayo.

Por otra parte, la Agencia Amaq, el aparato mediático del grupo terrorista, afirmó que 7 soldados del gobierno fueron asesinados el miércoles en medio de una emboscada a gran escala contra un convoy en Marawi, con lo que el número total de muertos en el Ejército filipino superaría los 100 desde que estalló la insurgencia.

El Ejército filipino confiscó su primer gran lote de armas en medio de redadas a las bases de almacenamiento yihadistas y posiciones avanzadas de éstos en los suburbios del sur de la ciudad, presenciando una contraofensiva continua por parte de las fuerzas gubernamentales.