El fiscal que investigó el caso absolvió a los policías involucrados después de observar los videos grabados con las cámaras de los uniformes de los oficiales.

La Policía del condado de Kent, estado de Michigan (EE.UU.), se encontraba buscando a Malik Carey, un joven de 18 años de una ciudad aledaña a Gran Rapids. Tres oficiales se acercaron al vehículo donde presuntamente estaba Carey y entablaron una conversación.

Según la versión oficial, una vez que los agentes identificaron al joven, este desenfundó un arma y disparó cuatro tiros contra los policías, quienes respondieron al tiroteo. En total se produjeron unos 15 disparos en el fuego cruzado. El joven fue herido y falleció en el hospital momentos más tarde.

El fiscal que investigó el caso, Chris Becker, utilizó los videos filmados con las cámaras de los uniformes de los policías y absolvió a estos últimos, al considerar que actuaron de forma apropiada. «No tuvieron otra opción», aseguró el jefe de la Policía de Grand Rapids, David Rahinsky.

Por su parte, Becker absolvió a los policías tras analizar los videos y destacó que los oficiales «fueron muy afortunados» al no salir heridos en este incidente. Carey contaba con antecedentes criminales desde 2010 a la edad de 12 años, mientras que en 2015 fue procesado por un asalto e intento de homicidio.