Los neonazis que que capturaron hace unos días el consejo regional de Lvov y que provocaron un desorden es un certificado de que Ucrania se sume en un caos debido a la debilidad de las autoridades centrales.

A tal conclusión llegaron los expertos políticos interrogados por el «Komsomol de Moscú»

Falta una pequeña chispa para que dentro del país comiencen conflictos armados. El incidente en la administración de Lvov es la primera señal que debe hacer reflexionar a los representantes del poder y a Petro Poroshenko. Como es conocido, son una serie de voluntarios del batallón Azov que combaten en el Donbass y ahora se somete al jefe del Ministerio del Interior Arseni Avakov. Además, en la actualidad hay una escisión de las élites políticas, y entre las figuras claves del poder ucraniano ha comenzado una oposición. Podemos esperar que semejantes amenazas y recomendaciones serán realizadas por parte de los radicales. Continuarán irrumpiendo en otros consejos regionales y órganos de poder,provocando desórdenes.

«Sin embargo esta tendencia es normal, ya que Petro Poroshenko ha demostrado algunas veces debilidad ante tales acciones. El mejor ejemplo fue el bloqueo aprobado por las autoridades en relación a las infracciones de las leyes y la constitución de Ucrania», — ha dicho a la edición el politólogo Denis Denisov.

A su vez el director del fondo de «Política Ucraniana» Kost Bondarenko ha llamado al acto de Lvov como una chiquillada, que «es imposible comentar positivamente desde el punto de vista político».

«Esta es una de las manifestaciones del caos que ha inundado Ucrania, — era añadido por el politólogo. — si miramos las fotografías es posible ver que la mayoría de los participantes no han alcanzado la mayoría de edad. No son una fuerza política seria, pero Ucrania tendrá fiebre aún durante un cierto tiempo de semejantes grupos que tratan de adelantar las ideas y los órdenes. Por estas acciones quieren mostrar simplemente que ellos tienen puños y pueden imponersu punto de vista, habiendo escupido a las leyes. Ante nuestros ojos tenemos ahora una prueba donde ver la solidez del Estado y la autoridad».

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