El experto en defensa Dmitri Serguéyev reflexiona sobre cómo la operación realizada por la Armada de Rusia influye en la operación antiterrorista en el territorio de Siria.

En su artículo para la cadena rusa Zvezda, el autor apunta que la Armada de Rusia ha vuelto a lanzar ofensivas exitosas contra las instalaciones de los yihadistas en territorio de Siria. Un duro ataque sobre blancos enemigos determinados de antemano fue lanzado a una distancia segura y sin pérdidas propias.

Los militares rusos están llevando a cabo en todos los frentes de la operación en Siria una guerra moderna —es decir, una guerra de armas y tecnologías avanzadas en lugar de ‘ataques frontales’—.

Serguéyev indica que las misiones terrestres son de gran importancia y están siendo implementadas con gran eficiencia por parte de las Fuerzas de Operaciones Especiales de Rusia. Los equipos militares más novedosos, sin embargo, siguen siendo la herramienta principal del Ejército y la Armada del país eslavo.

Ráfagas desde el mar

El ministro de Defensa de Rusia, Serguéi Shoigú, informó al presidente ruso, Vladímir Putin, acerca de una serie de lanzamientos exitosos de misiles de crucero Kalibr sobre varios objetivos de Daesh —organización terrorista proscrita en Rusia y otros países— a finales de mayo.

Según el titular, el ataque de cuatro municiones fue lanzado desde la fragata Almirante Essen y el sumergible Krasnodar desde la parte oriental del mar Mediterráneo. El submarino realizó los lanzamientos sin emerger a la superficie. Posteriormente, se informó que los misiles Kalibr impactaron sobre varias instalaciones no cubiertas de los yihadistas en algunos barrios al este de la ciudad de Palmira.

Los misiles alcanzaron a nutridos grupos de yihadistas y a sus equipos pesados, incluidas las formaciones trasladadas desde Al Raqa. Varios vehículos aéreos no tripulados registraron los resultados. Los militares rusos advirtieron a sus homólogos de EEUU, Turquía e Israel de la operación.

El Ministerio de Defensa ruso destacó que la serie de ataques contra los terroristas en Siria confirma la alta preparación para el combate de las fuerzas navales rusas, incluidas las tripulaciones involucradas en el uso del armamento de misiles.

Los sólidos argumentos del Almirante Essen

La primera vez que los misiles Kalibr alcanzaron las posiciones terroristas fue en octubre de 2015, desde el mar Caspio. Desde entonces han sido utilizados otras cuatro veces.

A partir de una distancia crítica, cuatro buques realizaron 26 lanzamientos, golpeando varias docenas de objetivos terroristas en territorio sirio. Fueron destruidos los puntos de control, almacenes de municiones, equipos militares y campos de entrenamiento.

Posteriormente, los proyectiles rusos, lanzados tanto desde buques de superficie como desde submarinos, golpearon las instalaciones terroristas en las regiones de Palmira, Al Raqa, Idlib y Alepo.

La construcción de la fragata Almirante Essen empezó en verano de 2011 en el astillero Yantar. La nave entró en servicio de la Armada de Rusia en junio de 2016. Es el segundo buque del proyecto 1135.6 Yantar, junto con el Almirante Grigorovich, que también participó en la lucha antiterrorista en Siria.

El Almirante Essen y el Almirante Grigorovich son «casi gemelos», enfatiza Serguéyev. Ambas fragatas son capaces de realizar tareas a solas y como parte de una agrupación heterogénea de varios buques de combate tanto en zonas cercanas como áreas lejanas.

El desplazamiento de los buques ronda las 4.000 toneladas, su velocidad alcanza los 30 nudos, la autonomía de navegación es de un mes y el radio de acción es de casi 5.000 millas náuticas.

Su armamento es también impresionante, de acuerdo con el autor. Así, el buque está armado con el ya mencionado sistema de misiles Kalibr, además de una amplia gama de medios antiaéreos y de artillería, incluidos el cañón A-190 de 100mm y dos cañones de 30mm AK-630M.

La fragata también está equipada con un lanzacohetes antisubmarino y es capaz de disparar torpedos y llevar a bordo un helicóptero. Asimismo, dispone de un sistema de armamento de guerra electrónica, lo que posibilita que el buque lance ataques y se defienda de las ofensivas enemigas.

La ‘joya’ de la Armada de Rusia

Para la fragata Almirante Essen, participar en la operación militar antiterrorista es un verdadero bautismo de fuego. Anteriormente, el buque realizó una travesía naval del mar Báltico al Mediterráneo, pasando por Gibraltar.

En el marco de la operación militar se llevaron a cabo maniobras tácticas de la División de los Buques de Superficie de la Flota del Mar Negro de Rusia. Los militares rusos practicaron las defensas antibuque, antisubmarina, antiaérea y antisabotaje, varios elementos de combate naval y disparos contra blancos aéreos y marítimos.

A juicio del experto en defensa naval Ígor Sénchenko, las fragatas Almirante Essen y Almirante Grigorovich «son casi verdaderos destructores cuya única diferencia consiste en el desplazamiento».

«Si los miramos de cerca, estos buques superan en muchos aspectos a los destructores. Así, el proyecto 1135.6 tiene ocho misiles de crucero de largo alcance, mientras que las fragatas 22350 disponen de 16», explicó el experto.

Asimismo, argumentó que los sistemas de defensa antimisiles y de defensa aérea tampoco son inferiores a los de los destructores, mientras que sus radares son superiores a los análogos instalados sobre los destructores e, incluso, algunos cruceros.

Por ejemplo, los destructores estadounidenses Arleigh Burke tienen más misiles, pero estos solo se utilizan contra instalaciones terrestres. El número de proyectiles antibuque es igual —ocho—, pero los de EEUU son de dos a cuatro veces más pequeños que los rusos. Además, son subsónicos.

Según comentó al medio Oleg Polevoi, periodista militar e historiador de la Armada de Rusia, las nuevas fragatas rusas podrían haber perdido su orientación antisubmarina, pero se convirtieron en naves polivalentes, capaces de luchar con eficacia contra las fuerzas de superficie enemigas además de repeler ataques aéreos.

El experto profundizó que los buques del proyecto 1135.6 son «la verdadera ‘joya de la corona’ de la Armada de Rusia», ya que el país eslavo tendrá que revolver numerosos problemas en la región.

El ‘incinerador’ de terroristas

El ataque con los misiles Kalibr realizado desde la fragata Almirante Essen es el resultado de una cuidadosa preparación y el perfecto engranaje de todos los elementos, opinó Konstantín Sivkov, presidente de la Academia de Problemas Geopolíticos.

Además, Sivkov apuntó que los lanzamientos contra las posiciones terroristas en Palmira también tienen naturaleza instructiva, debido a que la tripulación pudo practicar el uso de este tipo de armamento.

«La preparación de semejante lanzamiento es un proceso muy laboroso que requiere una gran cantidad de cálculos. Por lo tanto, el ataque había sido preparado de antemano», señaló.

Lo más curioso es que, según la clasificación oficial de la OTAN, los misiles rusos Kalibr llevan el nombre de Sizzler —Incinerador—. La versión táctica de este cohete es capaz de alcanzar blancos costeros a una distancia de hasta 2.600 kilómetros.

Cada ataque exitoso de las armas rusas sobre las instalaciones terroristas en Siria siempre da fuerza y confianza a las tropas gubernamentales del país árabe, que llevan a cabo una lucha directa con Daesh y otras organizaciones terroristas.

En la actualidad, el Ejército sirio sigue protegiendo la parte oriental de la provincia de Homs de las ofensivas yihadistas. Además, la batalla contra Daesh se desarrolla a lo largo de todo el territorio de la gobernación de Deir Ezzor.

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