El uso pervertido de la charlatanería en Siria, el desinterés absoluto por la vedad para obtener fines manipuladores, es habitual contra Siria y las consecuencias de la guerra impuesta a la nación.

Uno de los más recientes ejemplos, divulgados hace unas horas en Damasco por la agencia Ruptly, asociada a Rusia Today y con sede en Berlín, Alemania, trata el dramático caso del niño Omran Daqneesh, próximo ahora a cumplir cuatro años.

El citado medio publica en extenso, con precisas imágenes, el testimonio real de lo que le sucedió a Omran en agosto del 2016 en uno de los barrios de la ciudad siria de Alepo, hoy liberada por el Ejército y milicias aliadas.

En aquella ocasión, la retórica sensacionalista y charlatana de un video de los llamados Cascos Blancos, intentó demostrar que ellos rescataron al niño de tres años en esos momentos, de las ruinas de un presunto bombardeo de las tropas del Gobierno sirio.

Manipular los hechos y presentar lo falso como verdadero fue asumido, sin pruebas o evidencia alguna por los grandes medios de comunicación en buena parte del mundo occidental y a través de una forma sadomasoquista se presentó la imagen de Omran para satanizar una vez más, al gobierno de Bashar Al Assad.

Casi un año después, Ruptly dialogó con Mohamed Kheir Daqneesh, padre del niño y quien junto a su familia, regresó a la ciudad de Alepo y relató cómo en medio de una confusa y terrible situación, jamás recibió una respuesta creíble de ‘quienes presuntamente rescataron al menor, a quien primero dieron por muerto y después afirmaron que vivía.

‘Los llamados insurgentes aprovecharon la oportunidad para filmar a Omran cuando yo estaba en casa. Salí y pregunté: ‘¿Dónde están mis hijos?’ Me respondieron que estaban en un hospital, pero a Omran solo le llevaron para tomar fotografías y videos’, precisó.

‘Nunca tuve nada que ver con esas gentes ni puedo testimoniar lo que dicen los llamados Cascos Blancos sobre la ayuda humanitaria que dice hacían en la ciudad y que según otros testimonios solamente se dedicaban a atender a los extremistas armados y nunca a civiles o integrantes de milicias progubernamentales o soldados del Ejército sirio’, precisa.

Ningún medio occidental desmintió o se disculpó por las mentiras difundidas, algo que los extremistas de la oposición armada en Siria tampoco tienen o demuestran interés en aclarar.

La manipulación, que es una mentira al servicio del afán de dominio sobre los demás tuvo increíblemente repercusiones burlescas, cuando un documental presentado por directivos de los Cascos Blancos, recibió un premio en el último festival estadounidense de los Oscar.

La difusión de Ruptly es otra prueba más de ‘la labor humanitaria’ de los Cascos Blancos, creada a fines del año 2012 por James Le Mesurier, ex oficial del Ejército británico y entrenador de supuestos ‘defensores civiles’ de Siria en territorio de Turquía.

Otras pruebas, si las antes mencionadas no fueran suficientes, indican que reciben donaciones millonarias de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), la cual incluso asegura haberles asistido con más de 23 millones de dólares desde la época de su creación.

Por Pedro García Hernández