Los estudiantes de la isla acusan a Washington por el estado de bancarrota en el que está la isla

“¡Esa deuda es ilegal!”, “¡dictadura colonial!”, cantaban los estudiantes de la Universidad de Puerto Rico sobre una avenida de San Juan (capital) que bloquearon. Entre ellos crece la indignación al ver a su isla sumida en la quiebra y sometida al dictamen de Washington, refiere la agencia Swissinfo.

“Vienen a cortar el presupuesto público para dárselo a los grandes bonistas”, grita Mariana del Alba, refiriéndose a los supervisores de deuda enviados desde la capital gringa.

“Todo para pagar una deuda que ahora mismo no sabemos si es ilegal o si es legítima”, añade.

Esta estudiante de derecho de 27 años señala el edificio en el que se reúne la comisión encargada de supervisar la recuperación de las finanzas de Puerto Rico: el estado libre asociado a EEUU con una deuda de más de $70.000 millones.

La llamada Junta de Control Fiscal es vista como una imposición colonial por muchos puertorriqueños, que defienden con orgullo su identidad cultural.

Como ocurrió en Grecia, donde la llegada de la Troika (Comisión Europea, el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional) fue rechazada por gran parte de la población, los boricuas han ignorado durante mucho tiempo los préstamos descontrolados y las acusaciones de corrupción. Hasta que todo explotó.

Sin embargo, a diferencia del país mediterráneo, Puerto Rico no es independiente.

Ex colonia española convertida en territorio estadounidense a finales del siglo XIX, la isla de 3,5 millones de habitantes tiene su propio gobierno bajo el estatuto de estado libre asociado desde los años 50 del siglo pasado.

RECORTES A CIEGAS

Son ciudadanos estadounidenses, pero no pueden votar en las elecciones presidenciales a menos que residan en tierra firme.

Los lazos económicos con EEUU son estrechos, y es en esta relación privilegiada donde yace el origen de la crisis.

Puerto Rico gozó durante décadas de exenciones de impuestos federales, lo que impulsó a muchas empresas estadounidenses a instalarse allí. Pero esas ventajas fueron eliminadas en 2006.

Para compensar la pérdida de ingresos, el Gobierno de Puerto Rico buscó alivio en el mercado municipal estadounidense de bonos, y ofreció atractivos papeles libres de impuestos que proveyeron efectivo a la isla, pero que la sumergieron en una deuda impagable.

A medida que aumentaba el desempleo y se intensificaba la recesión, los puertorriqueños comenzaron a abandonar la isla. Uno de cada diez ha emigrado en los últimos 10 años al EEUU continental. La mayoría de ellos se asienta en Florida (sureste de Estados Unidos), particularmente en Orlando.

Este éxodo agravó la crisis fiscal porque se redujo el número de contribuyentes. Ahora hay más puertorriqueños en EEUU que en su propia isla.

Incapaz de pagar sus deudas, Puerto Rico se declaró en quiebra a principios de pasado mayo. Dicha condición de bancarrota no afecta por el momento a EEUU, pero en la isla la crisis se siente con fuerza.

Ahora corresponde a la justicia estadounidense decidir sobre este espinoso asunto.

En la Universidad de Puerto Rico, cerrada por protestas estudiantiles desde finales de mayo, sillas y mesas encadenadas a los portones bloquean el ingreso. “Que no sigan recortando a ciegas”, pide Mariana del Alba.

EN SHOCK

Los dos partidos que se han alternado en el poder desde los años 50 (el Partido Nuevo Progresista del actual gobernador Ricardo Rosselló y el opositor Partido Popular Democrático) se acusan mutuamente por el desastre financiero.

El gobernador Rosselló “tuvo que hacer en dos meses el trabajo que la pasada administración no hizo”, asegura Christian Sobrino, su principal asesor económico y presidente del Banco Gubernamental de Fomento.

“La administración de Rosselló espera estabilizar la situación económica en cuatro años a través de alianzas con el sector privado, principalmente con el sector turismo, que aún no está tan desarrollado como en las islas vecinas”, aseveró Sobrino.

No obstante, revitalizar la economía de la isla será más difícil bajo la presidencia de Donald Trump, que aboga por recortes en asistencia alimentaria y programas de salud para los más pobres.

“La gente está en estado catatónico, en shock, nunca se había experimentado una situación como esta”, dijo Gerson Guzmán, presidente de la UGT, el sindicato mayoritario de empleados de la salud de Puerto Rico, uno de los sectores más afectado por la crisis.

Los recortes “pueden provocar un colapso en el sistema de salud del Gobierno de Puerto Rico”, que enfrenta amenazas como el virus del zika, advirtió.
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Referendo para decidir relación con EEUU

El próximo domingo los puertoriqueños están convocados a participar en un referendo sobre la relación política con Estados Unidos. La consulta incluye las opciones, en una sola papeleta de votación, de anexión o “estadidad”, la “libre asociación/independencia” y el “actual estatus territorial”. El plebiscito, impulsado por el gobernador Ricardo Roselló, permitirá al pueblo de Puerto Rico decidir si quiere pasar de ser un colonia a convertirse en un Estado independiente de EEUU.

No obstante, si resultara ganadora la opción compuesta por Libre Asociación/Independencia, se tendría que realizar otro referendo el próximo 8 de octubre para que los electores elijan una de las dos opciones por separado.

El resultado de la consulta del venidero domingo, como las anteriores hechas en 1967, 1993, 1998 y 2012, carece de compromiso alguno por parte del Congreso estadounidense.

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