La persistencia es la mejor cualidad para lograr una meta. Esto se aplica en todas las actividades humanas, con especial énfasis en la política y en la dirección de un ejército decidido a liberar el suelo patrio, máxime cuanto está hostigado en el supuesto nombre de la libertad y la democracia.

Y si hace unos años atrás era una quimera asegurar que Siria podría derrotar al terrorismo, ahora la perspectiva es bien diferente, y es parte de una posibilidad tangible.

En una entrevista televisiva a la cadena india Wion TV, el presidente de la República Árabe Siria, Bashar Al Assad, manifestó su satisfacción por las muchas victorias de su pueblo: “las cosas se están moviendo ahora hacia una dirección correcta, una mejor dirección, porque estamos derrotando a los terroristas, a pesar del amplio apoyo brindado por Occidente, sus aliados, y sus marionetas a los extremistas. Estoy seguro de que ya hemos dejado atrás lo peor”.
Desde la corresponsalía de la agencia noticiosa Prensa Latina en Damasco el mundo ha conocido que el Ejército sirio y las fuerzas aliadas han avanzan en cuatro importantes frentes de combate en el norte, centro, este y sur del país ante grupos terroristas del Estado Islámico, Daesh en árabe, fundamentalmente. Con esto se cubre todo el territorio nacional y se está mucho más cercano a una victoria, que hace seis meses atrás cuando se recuperó por segunda vez el control de Palmira.
Siendo así que en al oriente de la provincia de Alepo-antes de la guerra ciudad-corazón económico de la nación levantina- se recuperaron, en las últimas 48 horas previo a este lunes 5 de junio, más de 20 aldeas y poblados en una extensión de cerca de cinco mil kilómetros cuadrados. Además se acorraló al llamado estado Islámico, en la localidad de Maskaneh, con lo cual este pasaría a ser su último bastión en esta área.
Entonces es preciso terminar de liberarla ya que se trata de una zona muy cercana a Raqqa, la hasta ahora capital del Daesh. En este punto es preciso asimismo señalar que el ejército iraquí también le ha propinado serios golpes a este grupo terrorista, armado hasta los dientes. Incluso la agencia noticiosa siria SANA tiene entre sus titulares: “Hallados misiles y proyectiles de fabricación israelí y estadounidense”. Con esto se desenmascara el doble rasero de esos países y se explica la duración del mal clasificado conflicto sirio, porque en realidad es una verdadera guerra de invasión contra Damasco.
En consideraciones especializadas, el actual avance del ejército sirio es el de mayor magnitud e impacto desde 2013. Mientras, en áreas de las provincias de Hama y Homs, las tropas sirias y milicias afines, entre ellas las del movimiento de resistencia libanés Hizbolá, consolidaron posiciones y avanzan más allá de los extensos y estratégicos campos de gas y petróleo que rodean la histórica ciudad de Palmira, destaca Prensa latina. Sin embargo, todavía es necesario redoblar las acciones en aras de que las tropas sirias en movimiento hacia el este, puedan crear una línea de contención estratégica junto a la frontera iraquí.
Por otro lado, al sur de Damasco, hacia la frontera con Jordania e Iraq, las Fuerzas Armadas sirias están también enfrentadas a unidades irregulares del Ejército Libre Sirio respaldadas por unidades especiales de Estados Unidos, que tratan, por todos los medios, la reconquista nacional. De cualquier manera, el jefe de Estado sirio expresó, en la mentada entrevista, estar orgulloso por el progreso de las tropas gubernamentales hacia el mismo “corazón de las posiciones terroristas en Siria”.
Aprovechó la ocasión además para acusar a Estados Unidos de atacar tres veces, durante los últimos seis meses, al  Ejército sirio, lo que claramente contradice las declaradas intenciones de Washington, de ansiar la paz en el Oriente Medio.