El fabricante de los cohetes espaciales Proton y Angara abordó en una entrevista los desafíos para el sector espacial ruso y los métodos de superarlos empleados por los gestores de la industria.

El 8 de junio Rusia lanzó el cohete portador Proton por primera vez en casi un año. El retraso se debió a la revisión de los motores ordenada por Roscosmos tras encontrar desviaciones del proceso técnico usado en su producción.

La víspera del exitoso lanzamiento, el director general del centro espacial Jrúnichev Andréi Kalinovski respondió a las preguntas de las agencias rusas sobre cómo la industria espacial rusa enfrenta los desafíos de la creciente competencia y la necesidad de innovar en el sector.

El destino de los Proton

«Lanzaremos cuatro más Proton este año: dos con satélites comerciales y dos como parte del programa espacial ruso», afirmó el gerente.

Actualmente, la cartera de pedidos de la empresa comprende ocho contratos para 15 lanzamientos hasta el año 2023.

Aunque la demora causada por la revisión llevó a infracciones de plazo en algunos de estos contratos, «ningún cliente abandonó el acuerdo, todos se quedaron esperando», destacó Kalinovski.

Un importante factor para los contratos futuros es la demanda de las características del cohete portador. En este sentido, los aparatos espaciales se hacen cada vez más ligeros, así que no es necesaria tanta potencia para colocarlos en el espacio.

«El año pasado, el mercado para lanzar los aparatos de entre tres y cinco toneladas de peso, la especialidad de Proton, se redujo en un 25%», afirmó el director general.

«Tenemos que responder a estas tendencias. Hay que revisar la política de ventas, crear varias modificaciones de cohetes, hacer prioritaria la calidad», reflexionó Kalinovski.

El ‘desafío de Elon Musk’

El gerente ruso tocó el tema de la empresa estadounidense SpaceX, famosa por impulsar la competencia en el esquema establecido del mercado de lanzamientos con su enfoque hacia los cohetes parcialmente reutilizables.

«[En SpaceX] pronosticaron bien la tendencia en el diseño de aparatos espaciales, que van disminuyendo en peso. Mientras nuestro Proton fue diseñado como portador de cargas pesadas, y hasta ahora lo es, el cohete de SpaceX [el Falcon 9] es menos potente y más barato. La posición geográfica de su cosmódromo también ofrece una gran ventaja», analizó el gerente.

Para crear competencia, el centro Jrúnichev desarrolla una versión ligera de Protón que será rival directo del Falcon 9 tanto en precio como en capacidades técnicas.

Al mismo tiempo, la idea de los cohetes reutilizables, Kalinovski la califica como «una cuestión complicada».

«En los archivos del centro Jrúnichev y otras empresas espaciales hay datos sobre los proyectos del período soviético en el ámbito de vehículos espaciales reutilizables. (…) En EEUU, desarrollaron el programa de Space Shuttle de uso múltiple. Pero al final, los proyectos fueron descartados», recordó.

El mayor problema es económico: una etapa reutilizable ‘se come’ una parte del peso máximo que el cohete puede enviar al espacio. Actualmente, estas tecnologías, aunque prometedoras para los aparatos ligeros, no demuestran un «potencial económico indiscutible», opina el director.

«El tema de los cohetes de uso múltiple genera opiniones diversas, no obstante, hay que seguir investigándolo. Dentro del centro [Jrúnichev] tenemos una estructura que diseña un cohete tal, que ya figura en los planes estratégicos de Roscosmos», reveló.

El futuro para el cohete Angara

El gerente pronostica que la demanda para la versión original —la pesada— de Proton va a caer gradualmente hasta el 2025. Para este año, la empresa prevé montar la producción en serie del novedoso cohete Angara, probado en vuelo por primera vez en 2014.

«El proyecto de Angara se desarrolló en tiempos turbios para el país y es un logro en sí que el proyecto se financiara hasta el final. Ahora, cuando hay una rampa de lanzamiento en el cosmódromo Plesetsk y se ha finalizado el desarrollo del Angara, las metas estratégicas del proyecto para Rusia —la autonomía completa de cualquier tipo de lanzamiento— se ha alcanzado», valoró Kalinovski.

Actualmente, en la ciudad rusa de Osmk se concentran las líneas de producción para la fabricación masiva de Angara. Este paso allanará el camino hacia la competitividad del cohete, basado en módulos universales que ganan enormemente en la producción en grandes lotes.

La siguiente meta es realizar el lanzamiento de la versión pesada del cohete, el Angara-5V, desde el cosmódromo Vostochni en 2021, tal y como está previsto por el contrato con la Defensa rusa.

A modo de conclusión

«Un observador externo quizá no vea cómo se moderniza desde dentro el sector espacial ruso tras llegar el nuevo equipo de gestores en Roscosmos. En tres años se ha realizado un enorme trabajo y se han planteado las bases de una industria espacial moderna y de alta eficacia. Se llevan a cabo una amplia digitalización y un aumento del rendimiento del trabajo», afirmó el gerente.

Hace 10 años, la industria aeronáutica padeció problemas parecidos a la industria espacial. Pero ahora «producen un Superjet cada semana», recuerda Kalinovski, quien se desempeñó como presidente de los Aviones Civiles de Sukhoi (GSS) antes de asumir el liderazgo del centro Jrúnichev.

«Nunca hubo ‘victorias rápidas’. Se necesitaron varios años de trabajo durísimo para llegar a resultados estables», concluyó el gestor aeroespacial.