A pesar de un ilustre historial de funcionamiento en condiciones de Oriente Próximo, los tanques rusos, incluido el T-90, merecieron una peculiar crítica por parte de los militares sirios.

Mientras los operadores no ponen en duda las capacidades de combate y la fiabilidad de los blindados de fabricación rusa en servicio del Ejército del país, destacan un notable inconveniente, que es… la ausencia de aire acondicionado.

​El medio ruso Vestnik-RM precisa que los tanques T-90, suministrados a Siria en 2015, pertenecían al Ejército ruso y habían sido fabricados en la década del 2000.

En aquel entonces los blindados rusos carecían de esta útil opción por seguir aún la antigua filosofía del Ejército soviético y ruso que calificaba el confort personal de los soldados de cierta «demasía», según el medio.

No obstante, los militares sirios apenas se ven desafiados por este inconveniente ya que emplean hace años los tanques de generaciones anteriores T-55, T-62 y T-72, que tampoco disponen de aire acondicionado, reza la publicación.

La nota recuerda que la industria rusa ya instala tales dispositivos en los nuevos T-90 —tal y como lo demuestra la versión del tanque para Argelia—, ni hablar del T-14 Armata y los blindados rusos Kurganets-25 y Bumerang, donde fueron parte del diseño desde el inicio.