Afirman que formó parte del apoyo para propiciar la paz en Afganistán

Qatar permitió la apertura, en 2013, de una oficina del grupo Talibán en Doha (capital) con base en una solicitud hecha por EE.UU., reveló ayer un funcionario catarí, al rechazar las críticas de que su país apoya el terrorismo.

También se acogió a miembros del Talibán con base en la política de “puertas abiertas para facilitar conversaciones, mediar y propiciar la paz”, expresó Mutlaq Al-Qahtani, asesor en temas antiterroristas del canciller catarí, Mohammed bin Abdulrahman Al-Thani.

En una entrevista con el canal Al-Jazeera, el funcionario rechazó las críticas que ahora el presidente estadounidense, Donald Trump, y los gobiernos de Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos (EAU) y Bahréin le hacen a Qatar por su supuesto apoyo a grupos extremistas islámicos, destaca Prensa Latina.

Las tres naciones cortaron lazos diplomáticos y consulares, suspendieron todo el tráfico aéreo, marítimo y terrestre, expulsaron a diplomáticos y a Qataríes residentes en sus territorios, además de cancelar las operaciones de sus aerolíneas y las de Qatar Airways.

Al-Qahtani recordó que el Talibán abrió una “oficina política” en Doha en 2013, pero el Gobierno catarí luego la cerró, aunque varios líderes de ese movimiento afgano siguen residiendo en ese país.

Subrayó que este emirato “estuvo facilitando las conversaciones entre los estadounidenses, el Talibán y el Gobierno de Afganistán”, de ahí el apoyo a dicha organización islámica.

Qatar rechazó las acusaciones de sus antiguos socios saudita, emiratí y bahreiní, a las cuales se sumaron otros seis países árabes como Egipto y Jordania, y su canciller reiteró ayer que no se rendirán ante las presiones políticas y el bloqueo económico y fronterizo.

Riad, Abu Dhabi y Manama protagonizaron en marzo de 2014 una fuerte disputa diplomática con Doha, y ordenaron la retirada de sus embajadores acreditados aquí, tras acusarle de respaldar a la Hermandad Musulmana egipcia, tildada de ilegal y terrorista por El Cairo y esas naciones.

En otras declaraciones, el asesor del ministro Al-Thani valoró las presiones diplomáticas y otras medidas punitivas sobre su país, como un plan para hacerle sucumbir a la hegemonía de Arabia Saudita en Medio Oriente.

“Pienso que no es (un tema de) antiterrorismo ni sobre financiamiento al terror. Se trata de una campaña orquestada contra mi país para presionarlo a cambiar su política exterior activa e independiente”, denunció Al-Qahtani al vaticinar que tal plan de dominación “no va a funcionar”.

Al mismo tiempo, señaló que, a la par de continuar buscando un diálogo basado en una solución a las actuales tensiones, el gobierno local se involucrará con más países como parte de su política exterior independiente. “Hemos hecho más amigos, más de los que otra gente pueda pensar”, acotó.

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