En los próximos años, en Ucrania es tan improbable una gran guerra como una solución política a la crisis en el país. A esta conclusión han llegado los autores del informe de la agencia rusa Política Exterior, citado por el diario ruso Kommersant.

El informe identifica cuatro escenarios posibles para la situación en Ucrania.

El primer escenario, denominado ‘Movimiento rutinario’, sugiere el mantenimiento del nivel actual de inestabilidad política en Ucrania con el apoyo de los Gobiernos occidentales. Al mismo tiempo, los líderes occidentales reconocen tácitamente la debilidad del presidente Petró Poroshenko, el fracaso de las reformas en el país y la creciente competencia entre las distintas fuerzas políticas. En este caso, una ofensiva a gran escala del Ejército ucraniano en el Donbás es poco probable, ya que la reanudación de las hostilidades conllevaría a una derrota para Kiev.

El segundo se titula ‘Kiev en el remolque’ y prevé una desestabilización política interna: protestas masivas en las calles, otro intento de un golpe de Estado y la reanudación de las hostilidades en el Donbás. En su forma más suave, la situación se convertirá en una confrontación entre el presidente y la Rada Suprema —Parlamento ucraniano— reelecta tras unos comicios parlamentarios anticipados.

En su versión más aguda, la desestabilización se manifestará en unas acciones masivas en las calles con la aplicación de la fuerza militar, así como la amenaza de un golpe de Estado y el colapso de las estructuras estatales. De este modo, una resolución pacífica en el Donbás queda completamente fuera del juego y aumenta el riesgo de reanudación de las hostilidades a gran escala. En este caso, Occidente puede llegar a ser rehén de su propia política exterior de inercia con respecto a Ucrania, se destaca en el documento.

El tercer escenario, ‘Colapso e indiferencia’, implica una reducción de la participación de Estados Unidos y la UE en los asuntos de Ucrania. «El acceso de Ucrania a la ayuda financiera occidental está limitado, las autoridades de Kiev se enfrentan a una amenaza inmediata de un nuevo desastre macroeconómico. En la prensa occidental y de los políticos suenan cada vez más críticas a Kiev por el fracaso de las reformas, una violencia política incontrolada y una gran influencia de los nacionalistas radicales», dice el informe. En general, los círculos gobernantes de Ucrania pierden su principal fuente de fuerza que radica en el apoyo inequívoco de Occidente.

Según el cuarto escenario, ‘Amenaza de exclusión’, el régimen político en Kiev se mantiene estable, pero su apoyo en Occidente se reduce. Representantes de la OSCE, líderes de Alemania y Francia señalan públicamente que la posición de la parte ucraniana es contraria a sus obligaciones en virtud del Acuerdo de Minsk y dificulta el proceso de resolución pacífica en el Donbás.

En este escenario, las sanciones contra Rusia comienzan a separarse de la solución de la crisis en Ucrania en la mente de los líderes occidentales, expone el informe. No surgen condiciones para las elecciones anticipadas de la Rada y el presidente y las autoridades son capaces de mantener el control sobre todo el país. La influencia política de los grupos armados de derecha disminuye, al tiempo que la situación en el Donbás se estabiliza.


Asimismo, la resolución pacífica y el arreglo total del conflicto ucraniano no resulta posible por la siguiente razón: Rusia no quiere que Ucrania se consolide sobre una base pro-Occidente y anti-Rusia, mientras que Occidente no quiere que Ucrania se consolide sobre una base pro-Rusia, se resume en el documento.


El informe fue preparado por la agencia Política Exterior y editado por el administrador de la agencia, Andréi Sushentsov, y el investigador del Centro para los Problemas del Cáucaso y la Seguridad Regional Nikolái Siláev.