Se trata de Australia, que está a punto de marcar un nuevo récord mundial en lo que se refiere a la continuidad del crecimiento económico. La economía de este país no ha sufrido recesiones desde hace 103 trimestres.

La última recesión de la economía de Australia fue registrada en 1991. El ‘milagro australiano’ es un fenómeno único. Todas las crisis económicas que fueron experimentadas por la mayoría de los países del mundo a comienzos del siglo XXI, casi no afectaron a este país.

Es interesante como una nación que llegó a ser bautizada por el ex primer ministro de Singapur (1959-1990), Lee Kuan Yew, como «la blanca basura de Asia» ha logrado mantener durante tantos años estos índices económicos. 

La economía australiana siempre ha estado basada en la exportación de materias primas. Sus principales rubros de exportación han sido el oro, el hierro y los alimentos. No es un secreto que las crisis afectan de manera más dura a aquellos países que tienen economías poco diversificadas.

Sin embargo, durante la crisis asiática, así como durante la crisis financiera del 2008, el PIB de Australia permaneció en la zona negativa solo durante un trimestre y no bajó más allá del 1%.

¿A qué se debe el milagro australiano?

De acuerdo con el corresponsal del portal ruso Lenta.ru, Dmitri Migunov, muchos economistas consideran que el continuo crecimiento de la economía de Australia se debe a la reducción de la participación del sector público y a la desregulación de todos los procesos económicos dentro del país.

La desregulación en el sector bancario condujo al crecimiento de la fusión y absorción de instituciones financieras. Muchos pequeños bancos tuvieron que abandonar el mercado, mientras que los grandes se vieron más preparados para la competición global.

Efectivamente, el problema de la economía de Australia se convirtió en su ventaja. En los años 80 nadie pudo predecir que la demanda por la minería australiana iba a crecer.

Según Migunov, este crecimiento fue condicionado por el ascenso de una nueva potencia económica que se ubicaba al lado de Australia: China. Las primeras señales del crecimiento económico del gigante asiático fueron registradas tras las reformas aplicadas por el entonces máximo líder de la República Popular China (1978-1997), Deng Xiaoping.

En aquella época, Pekín, con su economía en alza, necesitaba cada vez más recursos y el país que estaba al lado podía satisfacer con creces su demanda. Las grandes corporaciones australianas como BHP Billiton y Rio Tinto Group se aprovecharon del ‘boom’ chino y cubrieron con minas, pozos y torres petroleras de perforación una considerable parte del territorio australiano que anteriormente estaba desierto.

Además, China nunca experimentó recesiones en comparación con EEUU, Europa y Japón. Incluso ahora, la economía ralentizada del país asiático crece entre un 6 y 7% por año, al tiempo que absorbe más de la tercera parte de las exportaciones australianas.

Entre otros factores que podrían contribuir a la continuidad de la economía australiana se destaca la inmigración. En 1989, Australia tenía tan solo 17 millones de habitantes; no obstante, ahora esta cifra supera los 24 millones.

Etiquetas: