Universidades de Ecuador y Rusia lanzarán el próximo 14 de julio un satélite desde el Cosmódromo de Baikonur en Kazajistán, desarrollado por docentes y estudiantes de las instituciones de ambos países luego de tres años de trabajo.

La Universidad Tecnológica Equinoccial (UTE) «será la primera universidad ecuatoriana y de las pocas latinoamericanas que tendrán un satélite orbitando», contó a Sputnik el responsable del Centro de Investigación de Mecatrónica de la institución, Fausto Freire.

El proyecto se realizó en conjunto con la Universidad Estatal del Suroeste de Rusia.

Cuando el satélite esté en funcionamiento permitirá medir la densidad de las partículas desde el espacio y esa información será enviada a la Tierra y receptada en dos centros de control, uno en cada país.

El satélite pesa aproximadamente un kilo y lleva una computadora para llevar su batería que controla el sistema de alimentación «porque las paredes del cubo son paredes solares».

«La computadora a bordo también va a permitir enviar información a la Tierra a través de los transceivers (transceptores)», añade Freire que comenta que «cualquier radioaficionado podrá recibir la información» porque se transmitirá en frecuencias a las que ellos acceden.

El aporte de la UTE se enmarcó en desplegar «la parte mecánica del satélite», mientras que la contraparte rusa desarrolló el sistema electrónico.

El satélite será lanzado a una altura de 600 kilómetros y permanecerá en funcionamiento durante casi dos años, hasta su desintegración, que se prevé ocurra cuando llegue a los 100 kilómetros de distancia.

«En la práctica será un año y (algunos) meses funcionando, desde los 600 hasta los 100 kilómetros, a partir de los 100, por efectos de la gravedad, del rozamiento con las partículas los componentes van a empezar a destruirse y no sabemos en qué momento el sistema va a dejar de funcionar», aclara el experto, quien además estudió y vivió en Rusia durante 15 años.

El satélite está construido con materiales que aseguran su correcta desintegración en la atmósfera, con el fin de que elementos pesados o nocivos no caigan a la Tierra cuando esto ocurra.

Esta será la primera vez que Ecuador contará con un satélite desarrollado por una universidad nacional.

Freire sostiene que la experiencia ha sido importante para los participantes del proyecto en el país, tanto para los estudiantes como para los docentes, «porque se sienten alagados, con los ánimos muy por encima, les da mucho orgullo saber que la Universidad va a posicionarse de esta forma», cuenta.

Sobre los beneficios que ha dejado esta experiencia, el docente explica que el intercambio con Rusia ha servido para hacerse de «muchos conocimientos» que por lo general «no son alcanzables para las universidades latinoamericanas».

«Preparar el satélite para el lanzamiento y todo lo que implica las pruebas, la forma de construcción, el tipo de materiales, todo lo relacionado con las aceleraciones que va a experimentar el satélite y cómo debe ser la construcción, cómo debe ser puesto incluso un chip o una suelda, toda esa experiencia no se puede adquirir sin este tipo de proyectos», subrayó el experto.