La nueva política de Estados Unidos hacia Cuba restringe el comercio con empresas públicas de la isla, refuerza las limitaciones a los viajes de norteamericanos y reafirma el bloqueo impuesto al país caribeño, según informó ayer la Casa Blanca. La mansión ejecutiva emitió un comunicado este viernes sobre los cambios anunciado por el presidente Donald Trump, los cuales solo permitirían vínculos económicos con el sector privado de la nación antillana, a pesar de que la mayor parte de la fuerza de trabajo y la producción de bienes y servicios se ubica en el área estatal.

Según el documento, la política refuerza las restricciones de viaje para hacer cumplir mejor la prohibición estatutaria del turismo de Estados Unidos a Cuba.

Entre otros puntos, las visitas para fines educativos no académicos se limitarán a los viajes en grupo, y se vetan las estancias individuales que autorizó la administración de Barack Obama (2009-2017).

De acuerdo con la Casa Blanca, la orden ejecutiva que el mandatario rubricó en Miami, en el sureño estado de Florida, se opone a las convocatorias en las Naciones Unidas y otros foros internacionales que piden el fin del cerco económico, comercial y financiero de más de medio siglo.

Además instruye a los Departamentos del Tesoro y Comercio iniciar el proceso de emisión de nuevas regulaciones en los próximos 30 días.

Los cambios de política no tendrán efecto hasta que tales agencias federales hayan finalizado sus nuevas normas, un proceso que puede tardar varios meses.

El texto apuntó que los cubanoamericanos podrán seguir visitando a sus familias en la isla y enviar remesas.

Al mismo tiempo, y en consonancia con un discurso en el que Trump realizó exigencias injerencistas a la nación antillana, el texto apuntó que cualquier mejora adicional de los nexos bilaterales dependerá de la voluntad del Gobierno de la isla de cumplir las mencionadas demandas.

El comunicado apuntó que las medidas ‘tienen el propósito de fomentar la seguridad nacional y los intereses de la política exterior de Estados Unidos y los del pueblo cubano’.

Tal afirmación, sin embargo, es contradictoria con las encuestas que muestran que más del 65 por ciento de los estadounidenses y casi todos los habitantes del territorio vecino apoyan el acercamiento entre los dos países.

Además ignora los numerosos llamados realizados en las últimas semanas a Trump por parte de legisladores y militares retirados, quienes le manifestaron que mantener la apertura a Cuba es beneficioso para la seguridad nacional norteamericana.

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