El problema de la destrucción de áreas forestales en Ucrania se ha ido agravando a lo largo de los últimos años. El país se acerca a una catástrofe ecológica a gran escala, con cuyas consecuencias tendrán que cargar las generaciones venideras, escribe Gazeta.ru.

El columnista Dmitri Vasíliev apunta que además de la región más ‘popular’ amenazada —los montes Cárpatos—, las plantaciones de árboles desempeñan un importante papel en la ecología de Donbás. Y aunque las zonas cubiertas de bosques en las regiones de Lugansk y Donetsk no son muy extensas, su valor es fundamental.

Así, según la estadística, en 2012 al área total de bosques naturales no superó el 4% (105.000 hectáreas) del área total de la región de Lugansk, mientras que los bosques artificiales, plantados por la URSS entre 1950 y 1970, cubrían el 7% del territorio (235.400 hectáreas). La región de Donetsk tenía cerca de 208.000 hectáreas de bosques artificiales (el 7% del territorio).

Los recursos —tanto financieros como humanos— y el precio de un árbol plantado en estas regiones son mucho mayores que en otras partes del país. No obstante, según el autor, la URSS tenía varias razones para resolver el problema de la ‘escasez forestal’ de Donbás.

Primeramente, los bosques sirven de ‘pulmones’ para una zona industrial con un gran número de empresas ‘sucias’ en el campo de la metalurgia y la ingeniería. Además, desempeñan la función de protección de las ciudades de las tormentas de polvo y de carbón.

En tercer lugar, los bosques permiten a la industria agrícola funcionar con más eficacia y mostrar un rendimiento estable.

«Se puede decir que un Donbás sin bosques es una estepa con vientos secos, poco adecuada para cualquier vida y actividad económica», destaca Vasíliev.

De esta manera, un «cambio cualitativo» en Donbás también afectará a numerosas regiones de Ucrania. Asimismo, Kiev se da cuenta de que las futuras generaciones se verán obligadas —independientemente de la futura política del país— a neutralizar las consecuencias de la destrucción de los bosques.

En las partes de Donbás controladas por Ucrania se está acelerado el ritmo de la desforestación. La magnitud de la catástrofe está bien ilustrada por el hecho de que las tormentas de arena ya han vuelto a la región. Según las autoridades de Lugansk, Ucrania eliminó alrededor de 40.000 hectáreas de bosques, lo cual «aumenta considerablemente las consecuencias de la guerra para las zonas verdes».

El autor señala que la política de Kiev en relación con los bosques en la zona forestal más grande del país, los montes Cárpatos, se trata de una «entrega determinada del recurso». Formalmente, Ucrania tiene una ley sobre la suspensión de la exportación de madera. No obstante, la UE intenta suspenderla, ofreciéndole a Kiev algunas compensaciones mínimas.

«Kiev no está interesado en la preservación del bosque como tal, sino que tiene que obtener una buena recompensación por la abolición de la ley», subraya.

No obstante, aunque la ley sigue vigente, se lleva a cabo la desforestación ilegal de los bosques en grandes cantidades. Posteriormente los árboles talados se exportan a los países europeos por precios ridículos, lamenta el autor.

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