Los organizadores se encontraban en contacto directo con las autoridades de la ciudad y la policía para la salvaguardia de seguridad los pervertidos sexuales, que muchos kievianos querrían parar.

Por eso los participantes fueron acompañados por algunos centenares de policías y miembros de la Guardia Nacional que rodeaban la marcha, además también participaron varios equipos de socorro.

Sin embargo los radicales bloquearon una de las calles forzando a los participantes a cambiar la ruta de la marcha.
Se esperaban 5000 personas pero en este caso tan sólo han participado la mitad.