Las tensiones que vive Panamá están centradas en el encuentro de hoy entre el presidente Juan Carlos Varela y su homólogo de Estados Unidos, Donald Trump, y la posibilidad de que la soberanía nacional esté en juego.
Seguridad, narcotráfico y Venezuela son los temas oficiales, y la forma en que estos se aborden, podrían ser solo para satisfacer intereses de Estados Unidos, según coinciden diversos líderes locales de opinión, sin distingos ideológicos, que suponen una agenda impuesta desde la Casa Blanca.
«Es totalmente falso de que el tema de las bases está, ni siquiera en la agenda. Nunca ha estado y nunca estará. Eso es como dicen en Estados Unidos: fake news (noticias falsas)», afirmó al diario La Prensa Emanuel González, embajador de Panamá en Washington.
Pero la principal preocupación social es el retorno de los militares estadounidenses al Istmo, tal vez con el nuevo disfraz de Forward Operating Locations (FOLs), una plataforma provisional de ataque a terceros, posibilidad que señaló el analista político Julio Yao, en una carta abierta al mandatario panameño.
La opción de que utilicen para ello las bases aeronavales es posible por los acuerdos Salas-Becker, que permiten a Estados Unidos amplios derechos militares de intervención en territorio continental, marítimo, aéreo, fluvial, lacustre y flotante (alta mar) de Panamá, alertó. En ello coincidió el joven politólogo Richard Morales, quien en un programa de opinión dijo que las inquietudes expresadas por ciudadanos panameños están justificadas, y recordó que desde la doctrina Monroe, el norteño país consideró los asuntos internos de Latinoamérica ‘como asuntos de su seguridad nacional’.

Los tres temas que abordarán este lunes los presidentes se vinculan a la posibilidad de que Panamá se convierta en algún tipo de plataforma para agresiones en el continente, afirmó, mientras recordó que el terrorismo y el narcotráfico sirvieron en el pasado como subterfugios para el intervencionismo. Las bases del Servicio Aeronaval panameño pueden usarse con estos fines, porque Estados Unidos requiere de un lugar de desembarco y reabastecimiento, o sea FOLs, para desplegarse a otros puntos de la región, según el experto.

«No debemos permitir que Estados Unidos establezca ningún tipo de presencia militar dentro de Panamá, porque somos un país soberano y su soberanía tiene que respetarse», afirmó Morales.
Y subrayó: ‘el Gobierno debe estar claro que aquí hay un pueblo panameño, sumamente digno, que no va a permitir que cedan ni un centímetro de territorio nacional y que este pueblo va a estar dispuesto a defender la soberanía con su vida misma, si es necesario’.
Aunque las reacciones responden a indicios de que bajo la justificación de proteger el Canal Interoceánico se genere cierta presencia castrense extranjera, Yao advirtió la posibilidad de que el verdadero objetivo sea involucrar de alguna manera al país en una aventura militar contra Venezuela.

Entre las hipótesis que algunos analistas manejan, está la negociación para la extradición del expresidente Ricardo Martinelli, actualmente detenido en Miami con ese fin, y a cambio solicitar la ‘colaboración’ en la ‘solución’ del caso venezolano.

Un proyecto de resolución patrocinado por Estados Unidos, México, Perú, Canadá y Panamá, que discutirá este lunes la Organización de Estados Americanos (OEA), interfiere en asuntos internos del estado sureño y el pronóstico es que no alcance los dos tercios de los votos necesarios para aprobarse.

El evidente cambio de posiciones istmeñas respecto a la situación en Venezuela se produjo después de un diálogo telefónico entre Trump y Varela, y mientras este último no mencionó el tema, la Casa Blanca comunicó que sí fue tratado durante la llamada. En injerencistas declaraciones recientes sobre Venezuela ante la OEA, Isabel Saint Malo, canciller panameña, dijo: ‘…deploramos la convocatoria de una Asamblea Constituyente en términos que no resultan incluyentes y conforme con los principios de representatividad democrática establecidos en su orden constitucional…’

La ausencia en ese discurso de condena a la violencia de los opositores, el empleo de niños o la incineración pública de un joven, no pasó inadvertida a analistas locales, lo que, unido a una fuerte campaña mediática generalizada en el país, condicionan a la opinión pública contra el gobierno de Nicolás Maduro.

Tal vez el rumor del retorno de las bases militares fue una espontánea cortina de humo para esconder pretensiones de usar al Istmo como punta de lanza contra la nación sureña, como deslizaron Morales y Yao entre las opciones que pudiera tener en cartera Trump para presionar a su interlocutor centroamericano.

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