El presidente ruso, Vladimir Putin, y su similar brasileño, Michel Temer, asistieron ayer a la firma de acuerdos bilaterales, tras un encuentro en el Kremlin en privado y a nivel de delegaciones, indicaron fuentes oficiales.

El viceprimer ministro ruso Arkadi Dvorkovich anunció la víspera que ambos dirigentes asistirían a la firma de avenencias en varios aspectos, mientras el propio Temer adelantó que su visita oficial fortalecería la base jurídica de los nexos entre Rusia y Brasil.

Al intervenir ayer en un foro empresarial en el capitalino Ritz-Carlton, Dvorkovich destacó que las economías de los dos países presentan claros signos de recuperación.

Las evaluaciones del Banco Mundial mostraron que Rusia escaló del lugar 80 al 20 en los últimos cinco años en cuanto a parámetros macroeconómicos se refiere, afirmó. Todo ello pese a las sanciones unilaterales de Europa y Estados Unidos en los últimos tres años.

Además, el vicejefe de Gobierno consideró que una mayor base jurídica permitirá planificar mejor los proyectos de inversiones entre los dos países.

Muchas compañías brasileñas están interesadas en situar la fabricación de sus productos en esta nación, a lo cual ayudarán mecanismos como la comisión intergubernamental para la cooperación económica y el desarrollo científico-técnico, consideró.

Uno de los acuerdos bilaterales que puede contribuir al incremento de las inversiones es el referido a la eliminación de la doble tributación, estimó Dvorkovich, quien invitó a Brasil a foros económicos en Ekaterimburgo, Vladivostok y en esta capital.

De su lado, Temer se refirió a su cuarta visita a Moscú, la primera en calidad de jefe de Estado, en la cual sostuvo un intercambio de experiencias con parlamentarios rusos.

Medios de prensa locales recuerdan que Temer llegó al poder, tras la separación temporal de la presidenta Dilma Rousseff, en un controvertido proceso de impeachment en el legislativo, en el que muchos de los acusadores pronto se convirtieron en acusados.

Temer en todo momento ensalzó el papel del sector privado en los planes de avance económico de su gobierno y defendió la reducción de los gastos públicos, aunque tales medidas encontraron rechazo en demostraciones de la población en el gigante suramericano.

El presidente brasileño aseguró que después de varios trimestres sin crecimiento, en el primer tercio de este año el avance del Producto Interno Bruto llegó al uno por ciento.