Funcionarios de la ONU están encubriendo las conclusiones de la OSCE, ocultando que las fuerzas pro Kiev fueron las responsables del asesinato premeditado de un observador de Estados Unidos en el este de Ucrania – seguramente debido a que la muerte no encaja con la narrativa de propaganda rusófoba en Kiev, Washington y Berlín.

¿Por qué atacan los ultranacionalistas ucranianos a la OSCE? Debido a que, al estar en constante conflicto con los polacos en el sur, Bielorrusia en el norte y los rusos y la gente de habla rusa en el este de Ucrania, los ultranacionalistas ucranianos ven a los observadores de la OSCE como un obstáculo internacional en sus ambiciones y una fuente embarazosa que revela las condiciones de los asesinatos que han traído al Donbass (Repúblicas de Donets y Luhansk).

Entre los muchos crímenes de guerra cometidos por Ucrania y sus fuerzas armadas en el Donbass están el asesinato de miles de civiles por los bombardeos del ejército de Kiev (incluyendo el uso de proyectiles de racimo que explotan antes de golpear el suelo, matando por tanto a las personas que se encuentran en un área mucho mayor) el corte de agua en violación de los acuerdos de Minsk y el derecho internacional, lo cual viene a representar un crimen de guerra; y el asesinato por las fuerzas pro Kiev del estadounidense Josef Stone, un observador oficial de la OSCE en una carretera de Luhansk.

Es esta última muerte de la que los funcionarios de la ONU son culpables de ocultar- presumiblemente debido a que no encaja con la narrativa de propaganda en Londres, Washington y Berlín de que el régimen de Kiev (llevado al poder por un Estados Unidos que financió y una Alemania que planificó el golpe de estado, ejecutado entre otros, por bandas de neonazis en 2014) es «democrático» y merecedor de un aumento del apoyo de la UE y de la OTAN. Esto es a pesar de la reiterada negativa de Kiev para cumplir con los «Acuerdos de Minsk», lo cual les obliga a dejar de bombardeo a los independentistas del Este de Ucrania y legislar para retomar el gobierno.

Un amigo ahora nos revela sus conversaciones con dos antiguos observadores de la OSCE que estuvieron trabajando en Ucrania (el 23d de abril del 2017) cuando el ciudadano estadounidense murió por una mina activada remotamente en la carretera a las afueras del pueblo Prishib de la República Popular de Luhansk.

La información recibida por estos dos funcionarios (ambos militares retirados que han trabajado para la OSCE durante los últimos 10 años) ha sido realizar una verificación cruzada con un contacto de la Cruz Roja. En efecto, el hecho del homicidio premeditado de este funcionario de la OSCE a manos de una mina activada remotamente no es algo que esté siquiera en duda — ni es la falta de información por la absurdamente comprometida mass media rusófoba occidental.

En tanto, estos funcionarios de la OSCE están consternados por el retraso en la presentación de informes y sobre la manipulación de los hechos de dicho asesinato — después de dos meses. En particular, el objetivo de su ira es el subsecretario general de la ONU, Jeffrey Feltman, quien se ha encargado de investigar el incidente.

Expertos de la ONU que participaron en la investigación de la explosión que mató a Josef Stone e hirió a otros dos miembros de la misión de observación en Lugansk informaron a Feltman sobre sus hallazgos.

Sus análisis de imágenes y vídeos, los elementos de los dispositivos explosivos y otros materiales del lugar, llevó a los expertos a concluir que el artefacto explosivo fue activado de forma remota y que se llevó a cabo por «la parte ucraniana».

Después de la presentación de los resultados, Feltman dio instrucciones para que el informe estuviese restringido a un pequeño número de empleados que participan directamente, advirtiéndoles de no transmitir la información y no informar a la prensa o cualquier organismo público.

El informe general aún no ha sido liberado y el propio informe de la OSCE está limitado por la dilación de la ONU.

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