Un tribunal de alzada confirmó ayer el encarcelamiento de Milagro Sala, líder de un movimiento social indígena argentino, que fue sentenciada por “instigar a tirar huevos a un gobernador”, en un caso considerado por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) como “detención arbitraria”, reseñaron agencias.

Vale destacar que una delegación de la CIDH visitó el 16 de junio a Sala en su lugar de detención para dialogar con la activista y diputada electa del Parlasur, arrestada desde enero de 2016.

En este sentido, el Tribunal confirmó que Sala estará tres años en prisión. “La Cámara Federal de Casación Penal rechazó los recursos interpuestos por las defensas de Milagro Sala (instigadora) y María Graciela López (coautora del delito de daño agravado) y confirmó las condenas (de ambas) a tres años de prisión en suspenso”, dijo la institución oficial Centro de Información Judicial.

A la vez, el Tribunal revocó un sobreseimiento que las había favorecido por los delitos de amenazas. A raíz de que estos delitos volverán a ser revisados en Jujuy, “las penas dejarían de estar en suspenso y serían de cumplimiento efectivo por un período aún mayor”, dijo Sabrina Roth, vocera del movimiento Tupac Amaru que lidera Sala.

La líder tupaquista, de 53 años, seguirá alojada en la cárcel de Alto Comedero en Jujuy, a raíz de otras acusaciones pendientes.

Las imputaciones a la dirigente están impulsadas por el gobernador de Jujuy, Gerardo Morales, un aliado del gobierno de Mauricio Macri. El único testigo es un funcionario del gobierno de Morales.

La libertad de Sala es reclamada también por el Grupo de Detenciones Arbitrarias de Naciones Unidas, por Amnistía Internacional, la OEA y decenas de organismos humanitarios. Sala fue sentenciada por haber instigado a López, también dirigente de Tupac Amaru, entre otras personas, a que le arrojasen huevos a Morales cuando era senador en 2009.