El presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, se solidarizó con Catar en el rechazo a las demandas que cuatro países árabes habían presentado para normalizar las relaciones con Doha.

«Consideramos que estas demandas son contrarias al derecho internacional», dijo Erdogan a los periodistas después de las oraciones de Eid al-Fitr en Estambul.

El presidente, citado por la agencia Anadolu, añadió que «es una violación de la soberanía de Catar».

Una de las demandas presentadas, la del cierre de la base militar turca en Catar, es «una falta de respeto hacia Turquía», a juicio de Erdogan.

El presidente recordó que Ankara había propuesto a Riad acoger una base militar turca en Arabia Saudí, sin respuesta hasta la fecha.

El 7 de junio el Parlamento de Turquía aprobó una ley que autoriza el emplazamiento de tropas turcas en una base militar en Catar y prevé su cooperación en el adiestramiento de los gendarmes cataríes.

El primer grupo de 25 soldados turcos llegó al país árabe el 22 de junio.

Ankara tomó esa decisión dos días después de que Arabia Saudí, Bahréin, Egipto y Emiratos Árabes Unidos rompieran las relaciones diplomáticas con Catar y suspendieran las comunicaciones terrestres, marítimas y aéreas con la pequeña monarquía del golfo Pérsico, a la que acusaron de patrocinar el terrorismo.

Al bloqueo diplomático se sumaron posteriormente Libia, Yemen, Maldivas, Mauritania y Comoras, también Jordania y Yibuti decidieron rebajar el rango de las relaciones diplomáticas con Catar, y Chad y Senegal llamaron a consultas a sus embajadores en Doha.

Para normalizar las relaciones, cuatro promotores del boicot presentaron a Catar 13 condiciones, entre ellas, el cierre de la cadena de televisión Al Jazeera, la ruptura de los vínculos con Irán y con el movimiento de los Hermanos Musulmanes, así como el desmantelamiento de la base militar turca.

El Gobierno de Catar califica de injustificado el bloqueo diplomático y de inviables las condiciones para levantarlo.

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