Al menos 10 militares murieron y cuatro resultaron heridos ayer en un ataque a un puesto de control cercano a una presa en la provincia de Herat, en el oeste de Afganistán.

La Policía explicó que los atacantes lograron ocupar gran parte del armamento de las tropas, sin ofrecer más detalles.

Aunque ningún grupo extremista que opera en la región se atribuyó la acción, las autoridades apuntan hacia los talibanes.

Actualmente la formación insurgente controla más de la mitad del territorio afgano y despliega una ola de violencia que agudiza el clima de inestabilidad y desafía la capacidad del gobierno de ejercer eficazmente su autoridad.

Expertos califican de indetenibles las acciones terroristas en tierras afganas, donde tropas estadounidenses garantizaron por más de 15 años su presencia militar en la región asiática, con alegados fines de lucha contra el terrorismo que no mostraron resultados, tras la intervención en 2001 con apoyo de aliados de la OTAN.