Hay gente que tiene sus dudas sobre la guerra económica contra Venezuela, contra nosotros, la población. ¡Sí! ¡Contra usted!

Imagínese que usted es Venezuela. Le daré algunos datos y usted verificará, analizará y decidirá:
Venezuela –usted– paga “como un reloj” –puntualmente– todas sus deudas y compromisos internacionales, pero intoxican al mundo acusándole de mala paga (riesgo país). En consecuencia, muchos no le prestan, y cuando lo hacen, son muy altos los intereses.

Recuerde que Venezuela –usted– ha tenido una merma (90%) en sus ingresos que provienen del petróleo, y cuando va al mercado internacional a comprar alimentos y medicinas, etc, nadie le quiere fiar, y cuando va a pagar de contado, muchas empresas no le quieren vender.

Y por si eso fuera poco, le tienen una agresión al bolívar con el “dólar paralelo” que todo lo encarece. A eso se le suma la especulación, la baja producción de muchos “empresarios” venezolanos que quieren tumbar al Gobierno, los “bachaqueros” que acaparan y triplican los precios, y el colmo es que los importadores importan a 10 bolívares el dólar y venden a precio de dólar paralelo.

Tenga presente que miles de millones en billetes de 100 y 50 Bs –papel moneda– se los llevaron al exterior (extracción), dejándonos sin el menudeo diario. ¡Ah! ¡Se me olvidaba! Se llevan a países fronterizos el 40% de los alimentos, medicinas y productos de higiene que se importan o se producen en el país.

Y no podemos obviar el efecto psicológico y la destrucción material que causan la violencia y las guarimbas terroristas en la economía, el turismo internacional e imagen de Venezuela.

Revise por favor cuántos aumentos de sueldos y salarios ha decretado este gobierno, y cómo la inflación inducida, la especulación empresarial, el ataque a la moneda, los ha pulverizado.

Con cabeza fría, responda: ¿Es mentira que hay una guerra económica contra Venezuela?