Un grupo de uniformados secuestró el 27 de junio un helicóptero gubernamental venezolano y atacó la sede del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) y el Ministerio del Interior del país. Las autoridades de Venezuela calificaron estas acciones como un atentado terrorista e iniciaron una operación para capturar a sus autores.

Mensaje para Maduro

Los conspiradores coordinaron bien sus acciones. Junto con los ataques contra las entidades, en internet salió un vídeo del oficial Óscar Pérez, inspector adscrito a la división de transporte aéreo del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (CICPC), quien encabeza el grupo. La grabación arroja luz sobre los objetivos de los uniformados.

«Te exigimos, presidente Nicolás Maduro Moros, tu renuncia inmediata junto con tu tren ministerial y sean convocadas de manera inmediata elecciones generales», instó el funcionario.

Según Pérez, el grupo es integrado por militares, policías y civiles. El líder de la coalición calificó a sus miembros como nacionalistas, patriotas e institucionalistas. De momento, no se sabe cuántas personas integran el grupo. En el vídeo, salen cuatro personas armadas en máscaras detrás de Pérez, quien, por su parte, no oculta su cara.

Se señaló que el grupo no pertenece ni tiene una tendencia política partidista.

«Este combate no es con el resto de las fuerzas de seguridad y Estado. Es en contra de la impunidad impuesta por este Gobierno. Es en contra de la tiranía. Es en contra de la muerte de los jóvenes que luchan por su derecho legítimo. Es en contra del hambre, es en contra de la falta de salud, es en contra del fanatismo. Esta lucha es por la vida, es por la esperanza que construimos», sostuvo Pérez.

«Estamos realizando un despliegue aéreo-terrestre con el único fin de devolver el poder al pueblo democrático, y así cumplir y hacer cumplir las leyes, para restablecer el orden constitucional», agregó.

No está claro de qué despliegue está hablando Pérez. Actualmente, sus partidarios no están llevando a cabo ningún tipo de actividad. No obstante, las autoridades han reaccionado inmediatamente al sacar la maquinaria blindada a las calles. Asimismo, las fuerzas especiales del país están buscando a los conspiradores.

Apenas unas horas antes del ataque, el presidente Maduro prometió utilizar las armas para proteger la revolución bolivariana.

«Si Venezuela fuera sumida en el caos y la violencia, y fuera destruida la revolución bolivariana, nosotros iríamos al combate, nosotros jamás nos rendiríamos, y lo que no se pudo con los votos lo haríamos con las armas, liberaríamos nuestra patria con las armas», señaló el jefe de Estado.

El objetivo del ataque

Los uniformados que atacaron las sedes del Ministerio del Interior de Venezuela y el Tribunal Supremo de Justicia con un helicóptero gubernamental secuestrado dispararon más de 15 veces y lanzaron al menos cuatro granadas, traídas desde Colombia y producidas en Israel, informó el ministro de Comunicación e Información, Ernesto Villegas.

El Tribunal Supremo de Justicia ha sido acusado de actuar al dictado del Ejecutivo y de aprobar casi todas las decisiones de Maduro.

Sin embargo y de acuerdo con el análisis del periodista de Sputnik Dmitri Známenski, el ataque contra el Ministerio del Interior resulta poco comprensible, especialmente si se tiene en cuenta que Pérez rechazó estar motivado por la venganza. Posiblemente, las duras acciones de los agentes policiales contra los manifestantes en Venezuela en los últimos meses impulsaran a los conspiradores a atacar este ente.

Por su parte, el presidente del TSJ, Maikel Moreno, condenó el ataque y lo calificó como un atentado terrorista.

«[Este hecho] no se puede llamar de otra forma sino terrorismo. Este tipo de acciones no van a amedrentar a los magistrados y magistradas, sino que al contrario los conseguirán más firmes en sus actuaciones enmarcadas en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela», declaró.

¿La mano de la CIA?

Según el ministro Villegas, el helicóptero usado en los ataques fue hurtado de la base aérea militar de La Carlota, en Caracas, y el responsable Óscar Pérez está siendo investigado por sus vínculos con la Agencia Central de Inteligencia de EEUU.

«El autor material está siendo investigado por sus vínculos con la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos de América y la Embajada de ese país en Caracas, así como sus vínculos con un exministro, que recientemente ha confirmado públicamente sus contactos con la CIA», sostuvo.

Se trata de Miguel Rodríguez Torres, quien fue acusado de trabajar para la CIA. Por su parte, Rodríguez Torres ha negado estas versiones.

El fracaso del ataque contra la Asamblea Constituyente

El ministro Villegas enfatizó que el ataque no afectará la celebración de las elecciones a la Asamblea Constituyente, que tendrá que encargarse de preparar cambios en la Constitución del país.

«Ninguno de estos ataques detendrá la activación del proceso popular constituyente, ni impedirá el ejercicio del derecho al voto por parte del pueblo venezolano, el próximo 30 de julio, para elegir a los miembros de la Asamblea Nacional Constituyente», afirmó.

La oposición critica fuertemente esta idea y considera que la convocatoria debe realizarse a través de una votación popular. Las autoridades venezolanas, por su parte, afirman que los cambios en la ley se someterán posteriormente a un referéndum nacional.

La experiencia del 2002

El expresidente de Venezuela Hugo Chávez experimentó un intento de golpe militar. El 12 de abril de 2002 fue derrocado, pero dos días después, recuperó el poder.

De acuerdo con Známenski, los militares que detuvieron a Chávez no llegaron a una solución y durante mucho tiempo lo estuvieron transportando de un lugar a otro con el fin de hacerle firmar la renuncia, lo que podría dar legitimidad a las nuevas autoridades. Uno de los agentes, que simpatizaba con Chávez, logró pasar su teléfono móvil al presidente detenido para unos minutos. Chávez llamó a su esposa y a una de sus hijas para que estas transmitieran su mensaje de que no renunciaba ni renunciaría.

El Ejército no apoyó a los golpistas. Como resultado, el 14 de abril, Chávez regresó a la Presidencia con el apoyo de numerosos partidarios.
Los observadores todavía no han logrado explicar qué significan las acciones del grupo Pérez. Por un lado, avisar a las autoridades sobre la intención de llevar a cabo un golpe de Estado parece una táctica extraña. Por otro lado, es un desafío para Maduro, mientras que Pérez y sus colaboradores siguen en libertad.

Pronto se sabrá si hay una fuerza real detrás de Pérez o si actúa solo, concluye Známenski.

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