Para solucionar un conflicto se necesita la cooperación de todas las partes involucradas, pero en el de Ucrania, Occidente responsabiliza todo el tiempo a Rusia, comentó ayer el jefe de la diplomacia de este país, Serguei Lavrov.

Las potencias occidentales solo reclaman a Moscú el cumplimiento de los acuerdos de Minsk, afirmó. Sin embargo, olvida en sus exigencias al Grupo de Contacto y las obligaciones de Kiev, aclaró.

El ejército ucraniano sitúa a sus tropas y armamento blindado en la línea de confrontación, en clara violación de la avenencia de Minsk, que estipula la retirada de éstos últimos a más de 70 kilómetros del límite divisorio en la zona del Donbass.

Al respecto, el ministro ruso denunció que el gobierno ucraniano debe intentar, de forma sincera, un diálogo con quienes en el sureste ucraniano nunca aceptaron el golpe de estado de febrero de 2014, perpetrado con apoyo de paramilitares neofascistas.

Para ello, Kiev debe emplear los mecanismos del Grupo de Contacto, cuyas funciones nadie eliminó, y mediante el Cuarteto de Normandía (Rusia, Francia, Alemania y Ucrania), que es solo un mecanismo de apoyo en la solución del diferendo, sugirió.

El gobierno ucraniano anunció que cambiaba la nominación de las acciones bélicas en la zona hullera del Donbass, donde se encuentran las autoproclamadas repúblicas de Donetsk y Lugansk, de operación antiterrorista a una acción militar de choque.

Analistas consideran que con ello el gobierno del presidente Piotro Poroshenko solo busca contar con la posibilidad de decretar un estado de excepción militar en todo el país y tener opciones sobre la realización o no de elecciones generales el próximo año.

Rusia, por su lado, en todo momento denuncia la tendencia de Kiev de bloquear los servicios de primera necesidad como gas y agua a la región de Donbass, contrario a los preceptos de derechos humanos de Europa, con la cual busca un acercamiento Ucrania.

El conflicto en el sureste ucraniano dejó un saldo de más de 10 mil muertos, en su gran mayoría civiles. Las autoridades de Donetsk y Lugansk denuncian a diario los ataques de Kiev contra zonas residenciales en esa región rebelde.

La gran mayoría de la población de ambas regiones del Donbass se pronunció en sendos referendos por la independencia de Kiev que, sin embargo, defiende en Europa su posición de supuesta parte agredida por Moscú.

El diplomático ruso denunciaba, precisamente, el doble rasero de Occidente al analizar lo que ocurre realmente en el diferendo de Ucrania, mientras aplica sanciones con el pretexto de obligar a Moscú a cumplir con lo pactado en la capital belarusa.

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