Las Fuerzas Aéreas, la Marina de Guerra, los vehículos blindados, los proyectos industriales y aeroespaciales son solo una parte de las esferas que se han visto perjudicadas por las decisiones de las autoridades ucranianas, que buscan vender como chatarra y destruir los logros de la cooperación entre Rusia y Ucrania en materia militar.

Así, la lista de los proyectos de defensa que ha enterrado el Gobierno ucraniano es muy larga.

Destrucción del ‘cisne blanco’

El 5 de diciembre de 1998, el Ministerio de Defensa de Ucrania, con la asistencia activa y el apoyo financiero de las comisiones estatales de armas y asesores estadounidenses firmó uno de los documentos que más perjudicial ha sido para la aviación nacional. El acuerdo preveía eliminar 44 bombarderos estratégicos pesados Tu-160, los ‘cisnes blancos’, así como acabar con el arma principal para este tipo de vehículos: se destruyeron más de 1.000 proyectiles de crucero Kh-55.

Según la opinión del analista militar Dmitri Yúrov, en su artículo para el portal Zvezda, la aviación estratégica de largo alcance molestaba a los senadores y militares estadounidenses más que nada porque los bombarderos estratégicos frecuentemente incomodaban a los militares occidentales mientras realizaban el patrullaje de combate.
Sin embargo, los diplomáticos rusos lograron salvar ocho de estos aviones. Se acordaron trasladar los bombarderos estratégicos como parte del pago de la deuda del gas ruso. El último de los ‘cisnes blancos’ que permaneció en Ucrania lo convirtieron en chatarra en 2001.

«A partir de aquel momento, la aviación en Ucrania dejó de existir. La traición a la patria soviética costó al Estado solo unas decenas de millones de dólares «, considera Yúrov.

Tanques sin futuro

La industria pesada, que había sido orientada principalmente a las Fuerzas Armadas de la URSS, como la planta ucraniana Malishev, situada en Járkov, después de la independencia de Ucrania fue privada de todo: de subsidios estatales, proyectos importantes y al final, de acuerdo con el especialista, de un futuro decente.

No llegaron a producir ningún modelo realmente nuevo en la industria pesada. Por su parte, Yúrov expresa sus dudas de que las innovaciones comerciales maquilladas, como ‘novedades potencialmente exitosas’, tengan éxito. Así, el tanque Oplot-T, calificado por los especialistas ucranianos desde el principio como una máquina «excepcional» que nada tiene que ver con los tanques soviéticos, en realidad no es más avanzado que los T-64, los cuales fueron estacionados en las bases del distrito militar de Kiev.

¡Adiós al cosmos!

Uno de los aspectos más susceptibles de la ‘venta’ de la herencia soviética y ahora ucraniana se trata de los proyectos espaciales. Incluso los especialistas ucranianos miran de reojo a la legendaria empresa Yuzhnoe, que hizo la vista gorda a la fuga ya indiscutible de cerebros y tecnologías de Ucrania a otros países, escribe el autor. Así, los frutos de la industria son aprovechados activamente por los clientes extranjeros.

«Por ejemplo, estas tecnologías de hace más de medio siglo son compradas activamente por China», asegura el experto.

Según el autor, los medios de comunicación están cubriendo de manera activa la inminente venta de la tecnología a China para crear un bloque E del módulo de aterrizaje lunar soviético, que se tenía previsto utilizar como parte del sistema de aterrizaje de los cosmonautas a la superficie lunar a finales de 1960 y principios de 1970.

Los expertos chinos consideraron el diseño original del bloque como el más adecuado para las tareas realizadas por la Administración Espacial Nacional China (CNSA, por sus siglas en inglés). Con el fin de cumplir esta promesa, los especialistas de Ucrania, con ayuda de sus colegas chinos, no solo van a construir y probar el dispositivo, diseñado hace más 50 años, sino también trasladarán a la parte china toda la documentación técnica en formato digital.

«Todo esto podría conducir eventualmente al hecho de que China compre esta tecnología por un precio más barato, adaptándola a sus necesidades, y enviará con éxito a la Luna a sus taikonautas», señaló en una entrevista al canal de televisión Zvezda el historiador espacial Oleg Slusar.

Curiosamente, los expertos ucranianos creen que participarán en el grupo internacional de proyectos espaciales y la comunidad mundial está a punto de elogiar su contribución al desarrollo de la tecnología del espacio.

«La realidad, como de costumbre, no está a la altura de las expectativas: una Ucrania independiente solo se limita a vender todo lo que había logrado conseguir la industria y la ciencia de la URSS que puso en eso décadas de duro trabajo y cientos de millones de rublos de los ciudadanos soviéticos», concluye Yúrov.

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