La construcción de un frente opositor centrista, con un programa y gabinete de Gobierno de coalición, intenta modificar el mapa político mexicano hacia las elecciones presidenciales y legislativas de 2018 y es «mayor novedad política» en este país, estiman sus principales impulsores consultados por Sputnik.

El disparador fue la propuesta de un «frente amplio opositor de centro progresista», aprobada el 25 de junio por el Comité Ejecutivo Nacional el Partido de la Revolución Democrática (PRD, centroizquierda) impulsada por la corriente dominante de esa formación, Nueva Izquierda, cuyo coordinador es Jesús Ortega.

La propuesta fue bien recibida por la dirección del Partido Acción Nacional (PAN, centroderecha), y su dirección designó a Gustavo Madero como coordinador de la Plataforma del Frente Nacional Opositor.

«La mayor novedad política consiste en construir un frente opositor, que no se propone simplemente ganar elecciones, sino ejercer el poder, en un Gobierno con un gabinete de coalición y mayoría en el Congreso; es una propuesta disruptiva», dijo a esta agencia Madero, quien fue presidente del PAN (2010—2015) y presidente del Senado (2008—2009).

El líder político encargado de tejer una articulación que algunos columnistas consideran un «intento de mezclar el agua con el aceite», cree que el problema principal es la fragmentación del mapa político mexicano, sin una sola fuerza dominante en las últimas dos décadas.

«Desde 1997 a la fecha, todos los presidentes han encabezado gobiernos de minoría electoral y congresos divididos, sin mayoría en las cámaras, y el país ha padecido una parálisis legislativo que erosionó la gobernabilidad y frenó las reformas de fondo por falta de acuerdos», dijo Madero con base en su experiencia parlamentaria.

El político liberal y originario del estado de Chihuahua (norte), en el que encabeza el gabinete del gobernador Javier Corral, es sobrino nieto del expresidente Francisco Madero (1911-1913), quien organizó el primer alzamiento contra el dictador Porfirio Díaz, con el lema «sufragio efectivo, no reelección», que desencadenó la Revolución Mexicana.

«Las mejores experiencias de alianzas opositoras se lograron en Sinaloa (noroeste) y Oaxaca (sur) en 2010, en realidades muy diferentes, en el norte y el sur del país», añadió Madero, descendiente del presidente fusilado junto con su hermano Gustavo por el militar golpista Victoriano Huerta el 19 de febrero de 1913.

A pesar de los «triunfos importantes» de alianzas electorales en varias provincias, «fue frustrante que se olvidaran del proyecto incluyente y se conformaran solo con llegar al poder (pues) decepcionaron las ilusiones de la gente», admitió Madero.

La opción de establecer una segunda vuelta electoral ya fue rechazada por el gobernante Partido Revolucionario Institucional (PRI) y el Movimiento de Regeneración Nacional (Morena, izquierda).

El popular y favorito en los sondeos Andrés Manuel López Obrador, dos veces candidato presidencial por el PRD (2006 y 2012), cuyas filas abandonó para registrar su partido Morena en 2014, ya rechazó sumarse al frente opositor.

«Son la misma mafia del poder», dijo López Obrador sobre la convocatoria opositora.

El fantasma del año 2000

Madero recordó que, en el año 2000, el empresario liberal Vicente Fox, del PAN, y el fundador del PRD, Cuauhtémoc Cárdenas, «no lograron pactar un método para designar al candidato de una coalición contra el PRI».

No fueron aceptadas las encuestas propuestas por el foxismo, ni la elección primaria planteada por el cardenismo, y la alianza opositora naufragó.

A pocos meses del día electoral, algunos asesores de Cárdenas idearon un llamado al «voto útil» a favor del puntero en los sondeos.

Cuando Fox derrotó por primera vez en 71 años al PRI ofreció cargos en su gabinete al PRD, pero fue rechazado, encumbrando al entonces alcalde de la Ciudad de México, López Obrador, como el mayor líder opositor del país.

«Esa experiencia fue muy triste, porque no se consolidó el esfuerzo opositor de la primera alternancia», puntualizó Madero.

Ortega, principal promotor de la coalición en el PRD, dijo por su parte a Sputnik que «no debemos olvidar la experiencia del año 2000, cuando ‘al cuarto para las 12’, los partidos trataron de hacer declinar a uno de los aspirantes y el resultado fue catastrófico para el país».

«La primera condición es un programa común, y después vamos a buscar a los candidatos», advirtió.

El político de origen socialista expuso que «no utilizaremos un solo método de medición para elegir al candidato e incluso los miembros del gabinete».

Las encuestas, las elecciones en primarias, las opiniones de notables y las consultas a la sociedad civil «son mediciones diversas para definir quién encaja en el proyecto del frente opositor, no al revés», advirtió.

Interrogado sobre un referente latinoamericano, Ortega respondió: «vemos un referente en el Frente Amplio de Uruguay, cuando designó al médico cirujano Tabaré Vázquez», presidente entre 2005-2010 y reelegido para el período 2015-2020.

Además de las diferencias notables entre el PAN y el PRD en varios temas, como el aborto y la apertura energética, la interrogante sobre el candidato es el eje de los críticos del proyecto opositor frentista.

«No solo debe ser popular sino pluralista en su mentalidad y reconocido por todos, o por una mayoría», zanjó.

Ortega eludió la mención de nombres, y se enfocó en definir un perfil

«Puede ser partidario o no, de la academia, de las ciencias o de la sociedad civil, pero el elemento indispensable es la amplitud de criterios en su pensamiento», terminó.

Las elecciones presidenciales se llevarán a cabo el 2 de julio de 2018.