Como ya sabrán ustedes, el Imperialismo ha vuelto a la carga contra Venezuela, y esta vez más con más virulencia que nunca. Pero esta ofensiva no tiene sólo como epicentro las continuas protestas en la calle que todos los días nos muestran en televisión, sino también la intensa propaganda emitida por los grandes medios corporativos occidentales, cuya nada disimulada finalidad no es otra que la de contribuir en todo lo posible para provocar un golpe de Estado contra el gobierno de Nicolás Maduro.

Sin embargo, conviene recordar que este no es el primer intento de ‘golpe suave’ que vive Venezuela, sino que tras 18 años de revolución bolivariana, este país conoce a la perfección una modalidad muy peculiar de protestas callejeras: se trata de las guarimbas [1], un tipo específico de movilizaciones que, con el paso del tiempo, han ido adquiriendo los rasgos característicos de las revoluciones de color. Y parece que, en esta ocasión, volvemos a encontrarnos con el mismo fenómeno.

Un indicio de ello puede verse en el vídeo que recientemente publicó el activista ucraniano Dmytro Potekhin, uno de los organizadores de la famosa Revolución Naranja del año 2004. En dicha grabación [2], Potekhin muestra su solidaridad hacia los manifestantes de la llamada «oposición» venezolana, mientras no desaprovecha la ocasión para ofrecerles algunos consejos sobre cómo enfrentarse a la policía y continuar la lucha en las calles y barricadas. Y es que el «estilo Maidán» [3] que estamos presenciando en Caracas, Chacao y otras muchas ciudades venezolanas, indica que el manual para las guerras de cuarta generación que hemos visto en las protestas de la Primavera Árabe y más recientemente en Ucrania, está siendo aplicado a rajatabla ahora mismo, mientras usted lee estas líneas, en la nación de Simón Bolívar.

Por otro lado, es indudable que hace mucho tiempo que las manifestaciones dejaron de ser pacíficas (y así lo indica la cifra de muertos que llevamos hasta el momento: cerca de 70), configurando un panorama tan sombrío como imprevisible en el que la desembocadura en un conflicto armado no parece en absoluto descartable.

Cabe mencionar al respecto la reciente muerte del joven David Vallenilla, muerto de un disparo en el tórax al intentar tomar por asalto una base militar junto a un grupo de manifestantes opositores. A pesar de que los medios al servicio del Imperialismo han insistido en que Vallenilla iba desarmado, los vídeos y fotografías del incidente atestiguan que el fallecido portaba una granada, la cual fue recogida pocos segundos después por otro de sus compañeros [4]. Este lamentable incidente ha servido de provecho a los citados periodistas para criminalizar al «represor» gobierno venezolano, obviando intencionadamente que tomar por asalto una base militar en España o Estados Unidos, incluso en el caso de que los asaltantes estuviesen desarmados, conllevaría la inevitable respuesta de los militares encargados de custodiar las instalaciones: disparar a matar sin contemplaciones.

Pero lo que es si cabe más indignante, es comprobar que ciertos medios que sobre el papel sostienen una línea editorial progresista y alineada con la izquierda, son los primeros en sumarse al linchamiento mediático contra el gobierno de Maduro. Este es el caso del periódico español «La Marea», que hace unos días publicó un extenso artículo sobre la conflictiva situación en Venezuela firmado por Natalia Viana [5]. A pesar de que su autora afirma que su intención es aportar un enfoque ecuánime y sin «fake news», la realidad es que el esfuerzo por blanquear las acciones vándálicas de los manifestantes (que en numerosos casos rayan en el terrorismo) se hace patente desde el primer momento. Viana no duda en transcribir las voces condenatorias hacia el gobierno emitidas por los portavoces opositores, pero apenas dedica unas pocas líneas a explicar las atrocidades cometidos por la propia oposición (que en el artículo es descrita como «esencialmente pacífica»), como el brutal asesinato del joven chavista Orlando Figueroa, apuñalado y quemado vivo en plena calle, o el de Nelson Moncada, el juez que ratificó la sentencia al opositor Leopoldo López, quien fue tiroteado al tratar de evadir una barricada [6].

Pero lo interesante llega justo al final del mencionado artículo, en donde leemos que la periodista Natalia Viana es miembro de «Agencia Pública» que, según los redactores de La Marea, es «la primera agencia de periodismo de investigación independiente de Brasil». Curiosamente, si nos dirigimos al apartado de «financiación» disponible en la web de esta agencia brasileña «independiente», comprobaremos que es generosamente financiada por la Fundación Ford y la Open Society de George Soros [7].
El hecho de que un artículo con tantos indicios de parcialidad fuese traducido y publicado justo en el momento del repunte de la tensión en Venezuela, ¿debe atribuirse a un simple desliz del equipo de redacción de La Marea, o a una campaña orquestada en la que el medio que dirige Antonio Maestre es sólo una pieza más del engranaje?

Pero el colmo del cinismo informativo ha llegado sólo hace unas horas, tras el ataque a la corte suprema venezolana con granadas perpetrado desde un helicóptero por un grupo de personas liderado por el policía Óscar Alberto Pérez, una acción que en cualquier otro país sería unánimemente condenada como un intolerable acto golpista, considerando a los agresores como terroristas. Pero lejos de ello, nuestros periodistas han preferido calificar a los atacantes como “policías rebeldes” [8], otorgando a éstos un aura cargada de heroico romanticismo, reproduciendo con ello la misma técnica propagandística que hemos visto hasta la saciedad en conflictos como el de Siria.
Sea como fuere, el hecho cierto es que, si una de las misiones más trascendentes para un periodista es evitar que los lectores o espectadores saquen conclusiones precipitadas, la disposición de la mayor parte de los reporteros en España y en occidente (incluida la de aquellos etiquetados como «progresistas»), dirigiéndose continuamente en contra del actual gobierno venezolano, además de no contribuir ni a la paz ni a la estabilidad de ese país, está decepcionantemente lejos de cumplir con sus más básicos cometidos profesionales.

Colectivo Utopía es un equipo de expertos en geopolítica de países como España, Rusia, Ucrania, Irlanda, Argentina y Irán, algunas de cuyos trabajos y reportes han tenido repercusión y reconocimiento mediático internacional.
Soy Andréi Kononov. Desde Colectivo Utopía, seguiremos informando.

[1] www.lavanguardia.com/internacional/20140311/54402957109/que-son-las-guarimbas.html

[2] https://www.twitter.com/d_po/status/873875133676564480

[3] tarcoteca.blogspot.is/2017/05/de-maidan-venezuela-oposicion-expuesta.html?m=1

[4] www.laiguana.tv/articulos/60665-david-vallenilla-foto-disparo-la-carlota?utm_source=Facebook2&utm_medium=SOCIAL&utm_campaign=facebook

[5] www.lamarea.com/2017/06/18/venezuela-sin-fake-news/

[6] www.elmundo.es/internacional/2017/06/02/593116cfe5fdea624d8b4629.html

[7] apublica.org/quem-somos/#financiadores

[8] http://www.elmundo.es/internacional/2017/06/28/5952f185e2704e62778b4606.html

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