La Cancillería rusa informó ayer viernes que el informe de la misión especial de la Organización para la Prohibición de Armas Químicas (OPAQ) de la Organización de las Naciones Unidas, sobre el supuesto uso de armas químicas en Siria se basa en “datos dudosos”.

A través de un comunicado, la Cancillería afirmó que “nos vemos obligados a constatar que sus conclusiones siguen estando basadas en datos muy dudosos”.

“Tomamos nota de la reacción apresurada de la enviada especial de EE.UU. ante la ONU, Nikki Haley, en el informe final de la misión especial entregado al quinteto de miembros permanentes del Consejo de Seguridad (…) sobre el incidente del 4 de abril de este año en la localidad de Jan Sheijun”, señaló la institución rusa.

Asimismo, el comunicado también alega que esos datos fueron obtenidos por la misma oposición de siempre y de infames ONG como los Cascos Blancos, además de no estar en el lugar de la tragedia, sino en un “país vecino”.

La cancillería también destacó la subjetividad del informe, al señalar que pudo tratarse de “un encargo político”.