Cristina y Lula repuntan en los recientes sondeos de cara a las próximas elecciones que se realizarán en ambas naciones.

Las políticas derechistas de los gobiernos de Mauricio Macri y Michel Temer parecen no convencer a los pueblos de Argentina y Brasil en la resolución de sus problemas económicos, generando rechazos y hasta nostalgia por sus antecesores gobernantes que prometen volver al juego electoral.

Los fuertes recortes en el gasto público y social –que Macri y Temer han implementado en sus respectivos países–, en lugar de aminorar los índices de inflación y desempleo que venían padeciendo ambos países en los últimos años, han empobrecido aún más y con mayor rapidez a los habitantes de estas grandes naciones del sur del continente, haciéndolos dudar de la efectividad de estas políticas de derecha y mirar a sus exgobernantes Cristina Fernández de Kirchner e Luiz Inácio “Lula” da Silva, ambos de izquierda y expresidentes de Argentina y Brasil.

A un poco más de un mes de realizarse las primarias abiertas y obligatorias para definir a los candidatos que participarán en los comicios al Senado argentino en octubre próximo, Fernández de Kirchner y su excanciller Jorge Taiana (ambos del nuevo movimiento Unidad Ciudadana lanzado en días pasados por Cristina), repuntan como favoritos para el cargo legislativo en la Provincia de Buenos Aires, según la primera encuesta sobre estos comicios.

Mientras que la dupla del partido del presidente Macri (Cambiemos), compuesta por su actual ministro de Educación, Esteban Bullrich, y otra funcionaria de su gestión, Gladys González, se ubica a casi diez puntos por debajo del dúo liderado por la expresidenta argentina (2007-2015).

En tercer lugar se ubica la dupla que lidera Sergio Massa, quien con su apoyo a Macri le ayudó a ganar las elecciones presidenciales de 2015 en segunda vuelta, y lejos, en el cuarto puesto, se sitúa el dúo de Florencio Randazzo, del nuevo movimiento Cumplir y Partido Justicialista, que lideró Cristina durante sus dos períodos como presidenta de Argentina.

Pero en la aprobación nacional por partidos para las legislativas de este año, Unidad Ciudadana, con 33,5%, supera por apenas dos puntos a Cambiemos (31,4%); en tanto que Un País y el Frente Justicialista se ubican muy por debajo de estos, con 13,2% y 4,2% respectivamente, reflejando la popularidad de Cristina en la nación sureña, muy por encima de un movimiento político-electoral que la apoye.

En el caso de Brasil, donde se prevén elecciones presidenciales en 2018, el exmandatario Luiz Inácio Lula da Silva, del Partido de los Trabajadores (PT), ha venido liderando las encuestas de principio de este año, resultando con un 30% por encima de sus rivales en la última publicada esta semana.

El legislador de extrema derecha, Jair Bolsonaro, empata en el segundo lugar con Marina Silva, la ambientalista que quedó tercera en la elección de 2014. Ambos tienen alrededor del 15% de los votos.

Por su parte, el actual presidente de ese país, Michel Temer, quien asumió el poder luego de la destitución ilegal de Dilma Rousseff a su cargo, no apareció en el sondeo realizado por Datafolha.

Para el periodista argentino Julián Varsavsky sí está planteado un regreso de los movimientos de izquierda en Brasil, y citó la última encuesta en ese país que da ganador a Lula en las próximas elecciones presidenciales.

Refirió que el gobierno del presidente Temer lo está haciendo muy mal, y que su gestión de pocos meses ha generado en la población nostalgia por Lula.

En el caso de Argentina, dijo Varsavsky, que de ganar Cristina como senadora de la Provincia de Buenos Aires, podría ser el inicio de su regreso como posible candidata a las Presidenciales de 2019 y de los movimientos de izquierda en el Gobierno, aunque aclaró que ese escenario aún está muy lejos en el debate político, debido a que faltan dos años para las esas elecciones en ese país.

“Veo muy difícil que Macri pueda revalidar su mandato. Ganaron (la dupla de Cambiemos) por muy poquito y están haciendo mucho daño a la población, incluso a la gente que le votó”, opinó el comunicador argentino y se adelantó a decir que en una próxima elección presidencial le podrán votar “a otro neoliberal pero no a este (Macri). Han dejado a mucha gente sin trabajo, sin pensión, sin becas, con un aumento muy elevado del costo de los servicios. He visto personas llorar al leer su recibo de luz. Esto tiene un costo político altísimo”, apuntó.

UNIDAD CIUDADANA

Cristina Fernández de Kirchner presentó en días pasados, frente a más de 60 mil personas, el nuevo movimiento político que la respaldará en las próximas elecciones legislativas: Unidad Ciudadana.

En su discurso, además de entrever que sería candidata a senadora, criticó duramente las medidas económicas del gobierno de Macri, planteando la necesidad de “ponerle un límite (…) para que pare el ajuste”.

“Vengo a sumarme a este espacio, porque esta tristeza que recorre a la sociedad me conmueve también; no me parece justo que estemos sufriendo, no me parece justo que nos hayan desorganizado la vida así”, dijo Fernández de Kirchner y señaló: “No vengo a contarles nada que no sepan. Lo sufren en carne propia. Todos tienen un conocido o lo sufren en carne propia. El fantasma del desempleo, de la precarización laboral, de los bajos salarios, de las tarifas de servicios impagables”.

Y es que el último informe del Observatorio Social de la Deuda de la Universidad Católica Argentina (UCA), que mide la pobreza en el país, arrojó que la pobreza y la indigencia aumentaron durante el primer año de gobierno de Macri.

Entre 2015 y 2016, la pobreza pasó del 29% al 32,9% de la población y se sumaron un total de 1,5 millones de “nuevos pobres”.

Asimismo, en menos de un año, hubo un aumento de 600.000 indigentes en el país. “El mayor impacto en la pobreza lo tuvo el shock inflacionario”, señaló el titular del Observatorio, Agustín Salvia, mientras presentaba el informe en abril pasado.

“La desigualdad persistente y la pobreza estructural son resultado de un modelo económico-productivo concentrado y desequilibrado con efectos de exclusión y desigualdad socio-laboral”, dijo.

Para la UCA, el impacto de la devaluación –a principios de 2016–, el contexto internacional adverso y el “rezago de la inversión privada y pública” son las principales razones del escenario social del país.

“No podemos negar que haber salido de esas condiciones macroeconómicas (del gobierno kirchnerista) y las medidas económicas que se tomaron (en el gobierno de Macri), la falta de una reactivación y el aumento inflacionario por sobre las expectativas populares y oficiales, produjo que se agravara la pobreza”, concluyó Salvia.

PARTIDO DE LOS TRABAJADORES

El exmandatario brasileño Luiz Inácio Lula da Silva afirmó en abril pasado estar preparado y dispuesto a ser candidato presidencial en las elecciones de 2018. “Quiero decir, que si fuese necesario, si el PT lo necesita, estoy dispuesto a volver a ser candidato a presidente”, aseguró en una entrevista un día después de ser acusado de nuevos casos de supuesta corrupción.

Lula consideró que el pueblo brasileño “tiene nostalgia” del tiempo en que fue presidente (2003-2010) y recordó que lidera las encuestas de intención de voto de cara a los comicios de 2018, a pesar de que todavía no ha sido oficializada ninguna candidatura.

Un estudio del Banco Mundial señala que el número de personas pobres en Brasil aumentaría este año entre 2,5 millones y 3,6, resultado de los recortes por parte del actual gobierno de Temer de los programas asistenciales.

Según el documento, la actual crisis económica de esta nación representa una seria amenaza a los avances de la reducción de la pobreza y la desigualdad que venían implementándose en Brasil.

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