Sputnik habló en exclusiva con Beatriz Sánchez, candidata del Frente Amplio de Chile para las elecciones primarias del domingo 2 de julio, quien expuso las principales propuestas programáticas de su sector político.

La periodista Beatriz Sánchez es una de las figuras políticas que más notoriedad ha cobrado en la previa a las elecciones primarias del domingo 2 de julio, a las que se presentará su alianza, el Frente Amplio, un conglomerado de fuerzas de izquierda fundado en 2017. Bajo la misma insignia se presenta también el sociólogo Alberto Mayol.

Sputnik dialogó con Sánchez para conocer más acerca de su propuesta electoral, que según dijo tiene como fin «tender puentes» hacia la ciudadanía y recoger las inquietudes de los cientos de miles de chilenos que en el último año han salido a las calles a protestar por el sistema de pensiones y los altos costos de la educación terciaria.

«Para otros países es difícil de entender, pero el negocio está en todos los aspectos de nuestra vida. Dependiendo de la plata que uno tenga y lo que pueda pagar es que recibe buena o mala educación; buena o mala salud; una mejor o una muy mala pensión», dijo Sánchez a Sputnik.

Según la candidata, «se ha establecido mucho desde la derecha política» que Chile es un país pobre en el que se debe elegir si se privilegian las pensiones, la gratuidad de la educación o el derecho a la salud o la vivienda. A su criterio, una visión así está «tergiversando lo que existe».

​»Aquí hay dinero y recursos, el problema es que está mal repartido. Hoy día un 1% de chilenos posee tiene el 30 pct de lo que el país produce. Si vamos incluso a extremar esta desigualdad que nos caracteriza dentro de los países de la OCDE, un 0,1% de la población tiene el 20% de la riqueza de este país. El 1,3% de las empresas de Chile —aproximadamente unas 2.000-  mueve el 86 por ciento de los negocios. Así de concentrada está la riqueza», enumeró.

Por eso, una reforma tributaria dirigida a ese «poder económico absolutamente concentrado en megaempresas»  es uno de los pilares de su propuesta programática. Ese sector «se queda con toda la producción y crecimiento de Chile».

La minería, fundamental para la economía chilena, actualmente paga impuestos a las utilidades, algo que «muchas veces se puede no declarar con total honradez». Por eso, propone aplicarlo en las ganancias brutas en un 15%, lo que permitiría recaudar entre 1.500 y 2.000 millones de dólares.

Un impuesto del 2% al patrimonio sobre 5 millones de dólares podría aportar unos 6.000 millones más a las arcas estatales. Esto «marca lo concentrada que está la riqueza».

Además, considera necesario aplicar «un impuesto a la sobreganancia» para las empresas que tienen utilidades por encima del 15%, muy superior a lo que se considera bueno. La medida sumaría entre 1.500 y 2.000 millones de dólares más.

«Cuando hay ganancias tan exageradas o por sobre el promedio de una buena rentabilidad de un negocio, se estima que es porque el mercado no funciona correctamente, porque hay funciones dominantes, que es lo que pasa en Chile. Hay extractivismo y explotación de recursos y hay uso de información privilegiada», comentó la candidata.

Sumadas estas tres medidas fiscales, «solo afectando a los híper ricos», el Estado generaría al menos «10.000 millones de dólares, que es más de lo que recaudó la reforma de la presidenta Michelle Bachelet», expuso Sánchez.

Esta desigualdad y concentración de la riqueza fue instaurada por la «dictadura feroz» de Augusto Pinochet (1973-1990) que impuso en el país un «modelo económico y cultural» basado en la economía de mercado. Sin embargo, en 27 años de democracia, «eso no ha cambiado nada» a pesar de que por el Palacio de la Moneda han transcurrido varios Gobiernos, incluso de centroizquierda.

«Queremos salirnos del sistema neoliberal, de una sociedad donde hoy día todo es mercantil. (…) Eso es lo que queremos cambiar, la herencia de la dictadura que estamos viviendo todavía», aseveró la entrevistada.

Sea cual sea el resultado del domingo, la opción electoral ha cumplido «un objetivo grande» que es estar «definido y reconocido dentro del mapa político de Chile como una propuesta diferente a la oficialista Nueva Mayoría y la coalición Chile Vamos (centroderecha).

En ese sentido, destacó la importancia de su alianza  que «está proponiendo lo que hace varios años están pidiendo los chilenos en la calle» y se muestra en las encuestas como una alternativa «muy competitiva».

«[Si el Frente Amplio no se presentara a las primarias] nadie estaría hablando de gratuidad en la educación, de un fin a las Administradoras de Fondos de Pensión (AFP), [el sistema previsional gestionado por empresas privadas] o de un sistema de pensiones con base en seguridad social. Tampoco de una Asamblea Constituyente para una Carta Magna nueva, ni un sistema de seguro universal y solidario de salud o de recuperar el agua», resaltó.

En el contexto actual hay para Sánchez un desafío «enorme» en cuanto a la participación. En las últimas elecciones municipales de 2016 participó apenas un 35% del electorado, una de las tasas «más bajas de América Latina». Pero al mismo tiempo «hay una cantidad de personas que salen permanentemente a las calles y toman los espacios públicos para protestar por cómo están viviendo», como por ejemplo, contra las AFP.

«Hoy en día tenemos un récord en Chile de pensiones bajas, realmente miserables, muy por debajo de la línea de la pobreza. Eso provocó que las personas fueran a la calle. Eso es una manifestación política. Creo que hay un interés creciente en la política», opinó.

La candidata dijo que «las personas sentían que no había diferencias en las propuestas ni cambios en lo que se estaba viviendo», ya que el poder político estaba «concentrado y cooptado por el gran poder económico».

«Eso provoca una desafección enorme. Vivimos una dictadura feroz que trató de terminar con el tejido social. Una de las grandes cuentas que le cobramos a la Nueva Mayoría o la Concertación, [su predecesora] es que no avanzó en recuperar lo colectivo», consideró.

Sánchez cuida especialmente, además del «discurso de cambio», las acciones consecuentes con sus convicciones. Los actos multitudinarios no se dan en escenarios, sino al mismo nivel de los asistentes, sin equipos de seguridad y trasladándose en medios colectivos de transporte.

«Cuando estamos haciendo propuestas de cambio, en este momento particular en Chile que hay mucha desconfianza, es muy importante poner de relevancia símbolos para decir ‘Esto lo construimos entre todos y todas'», expresó.

Alejandro Guillier, candidato presidencial de la Nueva Mayoría, alianza electoral que no se presenta a las primarias, llamó a los chilenos a no acudir a las urnas el domingo. De acuerdo con la candidata del Frente Amplio, palabras así «demuestran lo que le duele al oficialismo» no estar en los comicios, al no haber llegado a un acuerdo «para someterse a las personas y que sean estas —y no las cúpulas políticas— las que decidan quiénes son los mejores liderazgos».

«Yo entiendo que las personas que están con él puedan no ir a votar. Pero otra cosa es no respaldar procesos democráticos y creo que ahí hubo una falla. Lo que dijo es negativo porque para todos los que creemos en la democracia, siempre. en toda circunstancia. la participación es lo primero», consideró.

Consultada sobre qué resultado espera, Sánchez subrayó que su partido no lanzó cifras «a propósito», porque sería «injusto».

«Somos nuevos. En enero de este año se conforma el Frente Amplio como tal. No tenemos ninguna referencia en elecciones anteriores como sí tiene la derecha», precisó.

Sánchez dijo identificarse políticamente «con las distintas propuestas de cambio que ha habido en América Latina en el último tiempo», así como también con las agrupaciones políticas que miran hacia esa región desde Europa para «instalar cambios o desafíos al modelo neoliberal».

«Evidentemente nos vemos reflejados en América Latina en distintos movimientos que buscan un cambio en la forma de vida y quieren sociedades más felices. Puede sonar una frase sencilla pero esconde toda la profundidad de lo que hay hoy en día en Chile, un país con mucha desesperanza y mucha rabia acumulada», concluyó.

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