Son muy altas las expectativas puestas en el encuentro entre el presidente ruso, Vladímir Putin, y su homólogo estadounidense, Donald Trump, previsto para la cumbre del G-20. Los analistas expresan un optimismo prudente y señalan que la reunión solo tendrá carácter «introductorio».

Fuentes en el Kremlin y la Casa Blanca confirmaron que el primer encuentro oficial entre Vladímir Putin y Donald Trump se celebrará los días 7 y 8 de julio en el marco de la cumbre del G-20 en Hamburgo (Alemania).

El asesor para la Seguridad Nacional del presidente estadounidense, Herbert McMaster, señaló en rueda de prensa que para la reunión no se prevé una agenda particular y no especificó qué temas se discutirán. Pero, como ya había comunicado el portavoz del mandatario ruso, Dmitri Peskov, los preparativos para la reunión de Putin y Trump ya han dado comienzo mediante cauces diplomáticos.

«El encuentro entre los jefes de Estado de Rusia y EEUU debe aclarar el futuro de las relaciones entre ambos países», anunció el 30 de junio en rueda de prensa el ministro de Asuntos Exteriores de Rusia, Serguéi Lavrov.

El jefe de la diplomacia rusa espera también que prevalezca el pragmatismo, la comprensión de que cada uno de los países pueda «defender sus intereses no en solitario, sino en armonía con todos».

Según recalca el analista político y experto en EEUU Pável Sviatenkov en un comentario para Svobodnaya Pressa, no se debe esperar un gran avance de la primera reunión entre los líderes. Es importante según él, no obstante, el hecho en sí de que estas negociaciones tengan lugar.

«Es muy probable que la reunión solo sea de carácter introductorio, porque Trump enfrenta una gran presión en su país para que continúe las políticas de Obama, cuyo objetivo consistía en romper con Rusia e imponer sanciones. Sin embargo, es posible que se pongan sobre la mesa las cuestiones de Siria, el desarme nuclear, la defensa antimisiles en Europa y la situación en Ucrania. En cualquier caso, lo más importante es el hecho mismo de la reunión. Además, la presión sobre Trump en EEUU ha disminuido ahora», afirmó el politólogo.

La cuestión del embargo de bienes inmuebles de la Embajada rusa en EEUU puede aprovecharse para que haya una cierta distensión, según el especialista. Pero Trump, que durante su campaña electoral intentó reiteradamente mostrar a los electores que era un líder fuerte y que Putin lo iba a respetar por eso, puede negarse a empezar las negociaciones con cesiones a la parte rusa, añade Sviatenkov.

A pesar del hecho de que la reunión, largamente esperada, se llevará finalmente a cabo, todavía es prematuro declarar que esto mejorará las relaciones bilaterales.

El Senado de EEUU corrigió el 29 de junio los errores técnicos en un proyecto de ley que pretende ampliar las sanciones contra Rusia, y se lo entregó a la Cámara de Representantes. Este documento implicará el reforzamiento de una serie de medidas restrictivas que afectan a los sectores financiero y energético de la economía rusa. Allí se estipula también que EEUU seguirá «oponiéndose a la construcción del gasoducto Nord Stream».

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