Las placas conmemorativas sobre el lugar de enterramiento de aquellos prisioneros de guerra soviéticos asesinados en un campo nazi fueron instaladas en el noroeste de Polonia.

La solemne ceremonia de su apertura, titulada “Deja que mi memoria viva” se realizó ayer viernes por las autoridades de la comuna de Golčevo (voivodato de Pomerania occidental).

Las placas aparecieron en el cementerio en el área de Sosnowice. Hace tres años, como resultado de la búsqueda de rusos, polacos y alemanes, el trabajo de exhumación llevada a cabo en esta área, los restos de unos 180 soldados del Ejército Rojo fueron descubiertos en el campo de prisioneros nazi que existió aquí durante la Segunda Guerra Mundial y murieron de agotamiento y las enfermedades a partir de octubre del año 1941 hasta junio del año 1942. Gracias a los contadores de fichas descubiertas, fue posible establecer la identidad de 167 de ellos. Nuevas placas conmemorativas perpetuaran sus nombres.

Fuente