Bertha Zúñiga, hija de la líder indígena hondureña Bertha Cáceres (asesinada el 3 de marzo de 2016) así como otros integrantes del Consejo Cívico de Organizaciones Populares e Indígenas de Honduras (Copinh) fueron atacados por cuatro hombres armados.

De acuerdo con la organización indígena, los dirigentes fueron emboscados cuando se dirigían a casa de Zúñiga en la comunidad de Cancire del municipio de Santiago Puringla en el departamento de La Paz, refiere Telesur.

El movimiento reportó dos ataques, ambos en la noche del viernes. En el primero de ellos tres hombres con machetes a bordo de un vehículo Toyota negro se atravesaron en el camino del carro en el que se dirigían los líderes indígenas y los amenazaron, sin embargo, “gracias a la habilidad del conductor no pudieron detener ni machetear el carro”, explica el movimiento en un comunicado publicado en su página web.

Más tarde fueron blanco de otro ataque por el mismo auto pero solo con el conductor. El atacante inició una persecución contra los integrantes del Copinh, “rebasando de manera peligrosa, queriendo chocar al carro donde se transportaba la coordinadora general del Copinh y arrojarlo al abismo”.

“Luego de esto el carro negro se puso en frente del carro de Copinh, intentando frenarlo durante 10 minutos. Afortunadamente el conductor de Copinh pudo tomar un desvío, ir por otro camino y evitar mayores incidentes”, detalla el mismo comunicado.

El Consejo Cívico denunció el incidente y señaló que fue orquestado por la injerencista agencia gringa de Usaid, que pretende arrebatar una fuente de agua a las comunidades de San Antonio (otro), Cancire, Higuito y Cedrito” para favorecer a la represa Hidroeléctrica Zazagua que denunciaba Bertha Cáceres, antes de ser asesinada en Honduras.

“Es la responsabilidad del Estado de Honduras de proteger la integridad física de los miembros de Copinh”, destaca el comunicado que además insta a las autoridades a investigar y castigar a los responsables de los referidos ataques.