El canciller Mohammad Javad Zarif afirmó ayer sábado que Irán rechaza el uso de armas de destrucción masiva, incluidas las químicas, y denunció la ”hipocresía y el doble rasero” de Estados Unidos sobre ese y otros temas.

Zarif subrayó que la república islámica también reprueba la práctica de emplear ese tipo de armas ‘como pretexto para allanar el camino a medidas ilegales contra naciones y gobiernos independientes’, como ocurre en Siria.

Al conmemorar los 30 años del ataque químico con bombas de gas mostaza perpetrado por el gobierno del presidente iraquí Saddam Hussein contra Sardasht, en la provincia de Azerbaiján Oeste, el ministro recordó que este 1 de julio es el día nacional de lucha contra las armas químicas y biológicas.

Los dos ataques separados lanzados el 28 de junio de 1987 contra cuatro zonas residenciales de dicha ciudad fronteriza con el norte de Iraq dejaron 119 civiles muertos y más de ocho mil heridos, según datos oficiales.

‘Contrario a las políticas hipócritas y de doble rasero adoptadas por países como Estados Unidos, que pretenden ser adalides de los derechos humanos, la República Islámica … denuncia enérgicamente todo uso o amenaza de usar las armas de destrucción masiva, incluidas las químicas’, enfatizó.

En el artículo publicado este sábado por la agencia oficial IRNA, el ministro de Relaciones Exteriores recalcó que Teherán se opone también al uso de esos arsenales ‘en cualquier lugar y momento, sea el motivo que sea’.

La nación persa está determinada a combatir tales armas y su despliegue, y llama a la comunidad internacional y la opinión pública a utilizar todas sus capacidades para ‘oponerse a la producción, proliferación y uso de esas armas’, añadió el jefe de la diplomacia iraní.

Instó asimismo a ‘reaccionar contra el empleo o amenaza de usar esas armas por parte de grupos terroristas, incluido el DAESH (acrónimo árabe de Estado Islámico) y sus promotores regionales y trans-regionales’.

‘Aquellos que alegan que Damasco ha usado armas químicas contra su propio pueblo son los que hicieron la vista gorda con el despliegue de esas armas contra el pueblo y soldados iraníes por el dictador iraquí Saddam’, reprochó al recordar que Washington y otras potencias apoyaron entonces a Bagdad.

Estados Unidos bombardeó con 59 misiles en abril la base aérea siria de Shayrat, en Homs, tras dar por probado que de allí despegaron los aviones que lanzaron un ataque con gas sarín contra el poblado de Khan El-Sheikhoun, a pesar de que el gobierno de Bashar Al-Assad negó tales imputaciones.

Zarif agregó que ‘quienes, planeando un escenario oculto y peligroso, aseveran que se han utilizado armas químicas en Siria son los que ignoraron el uso de armas de destrucción masiva y del armamento químico prohibido contra soldados y civiles iraníes’ en la guerra irano-iraquí (1980-1988).

En opinión de Zarif, fue un hecho ‘triste y traumático’ que una vez más probó la inocencia del gran pueblo iraní durante los ocho años de guerra y registró ‘el mayor acto probatorio de la historia sobre la falsedad de los que reivindican los derechos humanos’.

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