El Parlamento ucraniano ha preparado una ley diseñada para hacer el ucraniano lengua obligatoria en todos los ámbitos. Según la iniciativa, los dependientes en las tiendas, camareros en los restaurantes, personal médico en los hospitales y los profesores en colegios y guarderías deberán hablar solo en ucraniano. Además, solo se les podrá responder en ucraniano. Quienes renieguen de la lengua nacional tendrán que pagar una multa o se enfrentarán a causas penales que podrían acarrear prisión. Para monitorizar la implementación de la norma habrá inspectores especiales. Lenta.ru trata de comprender cómo la adopción de esta ley modificará la política lingüística de Ucrania y cómo responderá la población del país.

Segundo intento

El intento de hacer Ucrania más ucraniana no es nuevo en el país. En enero, los diputados ya avanzaron hacia la complete ucranización de la sociedad. Entonces, 35 diputados del Parlamento, encabezados por el viceprimer ministro Vyacheslav Kyrylenko propusieron que se considerara una ley “para garantizar el derecho de los ucranianos a recibir todos los servicios en lengua ucraniana”. Recibieron el apoyo de algunas figuras públicas.

El  conocido publicista de Kiev Ivan Malkovich declaró que “la lengua nacional ucraniana aún se considera extraña por los ciudadanos”. En su opinión, quienes hablan ucraniano en casa se consideran a menudo marginales. El publicista afirmó que le alegraría escuchar la lengua ucraniana en todas partes y a todas horas, desde las instituciones públicas a los supermercados, la radio y la televisión.

El sueño del publicista de Kiev se ha hecho realidad en parte. En primer lugar, se han aprobado cuotas para la radio primero y la televisión después según las cuales gran parte de la programación ha de ser en la lengua oficial del Estado. Concretamente, a partir de octubre de 2017, el 75% de la programación televisiva ha de ser en ucraniano. En la radio, desde noviembre de 2016, el 25% de las canciones tienen que ser en ucraniano. “A partir de hoy una de cada cuatro canciones que suenen en la radio será en ucraniano”, se jactó en las redes sociales el presidente Petro Poroshenko al firmar la ley. A partir del otoño de 2018, la cuota de canciones ucranianas alcanzará el 35%.

Con las tiendas y los restaurantes ha sido más difícil. La iniciativa estival de los diputados que defendían la fulgurante ucranización de la vida diaria no encontró suficientes apoyos en el Parlamento y cayó en el olvido. Sin embargo, su reencarnación no estaba lejos.

En esta ocasión ha sido un mayor número de diputados el que ha presentado una iniciativa, lo que se traduce en que se diferencia de las iniciativas anteriores en una  regulación aún más restrictiva. El diputado Nikolay Knyajitsky, uno de los autores de la iniciativa afirmó estar seguro de que la iniciativa “unirá a la sociedad y la hará más fuerte”. Por cierto, oficialmente la propuesta de ley sobre la lengua se denominará “desarrollo de la lengua ucraniana como lengua titular de la nación”.

¿Qué ganará la lengua con esta iniciativa? En caso de adoptarse, la lengua ucraniana será obligatoria para el personal educativo en las guarderías, colegios e instituciones de educación superior. La comunicación, enseñanza, apoyo externo personalizado, controles y exámenes en las instituciones educativas podrá realizarse únicamente en la lengua oficial del Estado. Es cierto que en las universidades se permite una excepción: tendrán derecho a utilizar las lenguas de la Unión Europea. Innovaciones similares se preparan para el ámbito de la investigación. Por ejemplo, solo podrá defenderse una tesis en lengua ucraniana. En el caso de las tesis doctorales, con el consentimiento del Consejo Académico, será posible desarrollarlas en las lenguas de la Unión Europea.

El siguiente colectivo al que se “apretarán los tornillos” lingüísticos es el de los trabajadores de la cultura. Según la iniciativa, los conciertos, actuaciones, exhibiciones y actos en los museos tendrán que realizarse en lengua ucraniana. También tendrán que estar en ucraniano los anuncios y carteles. El uso de grafías extranjeras está permitido solo si también está presente la traducción al ucraniano. Y si un actor no habla ucraniano en el escenario, es obligatorio proporcionar la traducción de sus palabras.

Hay que destacar que los subtítulos ucranianos deben acompañar incluso a las actuaciones de teatro en lenguas extranjeras. Sin embargo, en la propuesta no hay una sola palabra sobre cómo puede realizarse técnicamente. No es descartable que los empleados de los teatros tengan que correr por el escenario con carteles que contengan la traducción al idioma ucraniano.

Las películas ucranianas también deben ser en el idioma oficial del país. Si la película está en lengua extranjera, ha de ser doblada al ucraniano. Además, los diálogos en idioma extranjero no deben superar el 15% de los diálogos de los actores.

De Kiev a Zaporozhie

Los médicos también estarán obligados a pasar a hablar ucraniano. Tendrán que comunicarse con los pacientes en ucraniano y así tendrán que escribir los historiales. También se hablará en el idioma nacional en el sector servicios: tiendas, restaurantes, cafés, tintorerías, tiendas de reparación, etc. Los legisladores también han prestado atención al comercio online: los sitios web de tiendas virtuales también tendrán que ofrecer la información en lengua ucraniana. Los comerciantes tendrán que encargarse de que las etiquetas estén en ucraniano o traducidas.

Jueces, fiscales, abogados defensores y otros participantes en los procesos judiciales también tendrán que hablar ucraniano. Todos los documentos judiciales estarán también en dicho idioma. Si se utiliza otro idioma durante una sesión, tendrá que haber un intérprete.

Se propone que el ucraniano sea obligatorio para todos los medios. La televisión y radio estarán obligadas a proporcionar la traducción simultánea si se utiliza otro idioma. Los periódicos también serán en ucraniano y podrán contener una traducción, a condición de que esa traducción sea completamente idéntica al original en ucraniano.

Curiosamente, también habrá que pronunciar en ucraniano los nombres propios. Así que el Parlamento tendrá que ser Verjovna Rada y no Verjovny  Soviet, la capital de Ucrania será Kyiv, no Kiev y Zaporozhie solo podrá pronunciarse Zaporozhia.

De aprobarse esta ley, se creará un cuerpo especial para su implementación: el Centro de la Lengua Ucraniana. El centro se encargará de evaluar el conocimiento del idioma y de otorgar los certificados correspondientes. Además, habrá un comisionado para la protección de la lengua ucraniana nombrado, con un mandato de cinco años, por el Consejo de Ministros. La estructura del centro contará con un puesto específico de inspector de la lengua. Pueden aspirar al puesto lingüistas o juristas. Los inspectores tendrán la capacidad de realizar las comprobaciones necesarias en caso de quejas de los ciudadanos o a iniciativa propia y crearán protocolos de actuación en caso de violaciones de la nueva legislación lingüística.

Y lo que es más importante, se plantea una pena que castigue la humillación pública o rechazo a la lengua ucraniana como el equivalente a otros símbolos del Estado o incitación a un golpe de Estado con penas que van desde una multa de 850 grivnas (1877 rublos) hasta tres años de prisión.

Amor imposible

En la nota explicativa que acompaña a la ley, se especifica que el objetivo es conseguir una “lengua del Estado que funcione como herramienta para unificar a la sociedad ucraniana, reforzar la unidad nacional y la integridad territorial de Ucrania”. Sin embargo, gran parte de los expertos coincide en que esta ley tendría el efecto contrario. “Provocará una ruptura en el país. Si el presidente toma una postura que implícitamente aceptar las iniciativas más controvertidas, radicales y que más polarizan, eso querrá decir solo una cosa: que el presidente ha comenzado su campaña electoral intentando presentarse como superpatrota”, afirma el analista político Andrey Zolotarev.

Su colega Ruslan Bortnik recuerda que la Constitución garantiza a las minorías étnicas el derecho a estudiar en su lengua materna e insiste en que la propuesta contradice, no solo la legislación del país, sino la Convención Europea de Derechos Humanos. “Si se acepta este proyecto, Donbass y Crimea jamás volverán a Ucrania. Este proyecto alienará completamente a esas regiones”, concluyó.

La exministra de Justicia Elena Lukash está convencida de que esta iniciativa será aprobada a pesar de que millones de ucranianos piensan y hablan en ruso. “Gallup sitúa en el 83% la proporción (de hablantes de ruso). ¡Qué estupidez hacerles usar el ucraniano por la fuerza”, se lamenta.

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