Roma volvió a pedir ayuda a los países vecinos para asistir a los miles de refugiados que llegan a ese país por mar, destacan agencias.

Previamente a una reunión que sostuvieron en París los titulares de Interior de Italia, Francia y Alemania, junto con el comisario europeo responsable de migración, el ministro italiano Marco Minniti aseguró que su país no puede seguir siendo el único que reciba a los inmigrantes rescatados en el Mediterráneo central.

El ministro reiteró la advertencia que su Gobierno lanzó recientemente a la Unión Europea (UE), cuando Roma aseguró que prohibiría la entrada a barcos de ONG extranjeras que hubieran rescatado a inmigrantes, a menos que esa carga no se repartiese entre los países del bloque.

“Si los únicos puertos donde los solicitantes de asilo son acogidos son los de Italia, hay algo que no está bien”,-dijo Minniti.

“Soy europeísta y me sentiría orgulloso si al menos un barco, en lugar de venir a Italia, fuese a otro país europeo. No resolvería el problema, pero sería una señal”, agregó.

Minniti también destacó la importancia de estabilizar a Libia y asegurar sus fronteras, ya que 97% de los migrantes parten desde las costas de esa nación norafricana.

El ministro italiano del Interior debatió la situación con sus colegas de Francia, Gerard Collomb, y Alemania, Thomas de Maizière, en una cena que tuvo lugar en París, a la que también asistió el comisario europeo de Inmigración, Dimitri Avramopoulos.

Recordó que los barcos que rescatan a migrantes “llevan bandera de diferentes países europeos”.

Abundó sobre que en las operaciones de rescate participan barcos de ONG, de la operación naval europea contra los traficantes Sophie, y de la agencia fronteriza europea Frontex, además de los guardacostas italianos.

“Si los únicos puertos a los que se lleva a los refugiados son los puertos italianos, hay algo que no está funcionando. Ese es el quid de la cuestión”, advirtió Minniti.

Tan solo la semana pasada, más de 10.000 personas fueron rescatadas cuando se dirigían a Italia, país que asegura estar al límite de sus capacidades, y por ello pide solidaridad a las naciones de la UE.

Según cifras oficiales, 83.400 personas han llegado a Italia en lo que va de año tras cruzar el Mediterráneo, 19% más en comparación con el mismo período del año pasado. Proceden, sobre todo, de Nigeria, Bangladesh y Guinea.

POTENCIAS COLONIALES CULPABLES

No todos los países de la UE ven del mismo modo la situación. Jaroslav Kaczynski, una de las principales figuras políticas de Polonia, defiende la política antiinmigrante.

Asegura que la culpa de la crisis es de las potencias coloniales. “Nosotros no saqueamos esos países de los que llegan los refugiados”.

“Tampoco nos aprovechamos de su mano de obra, no les hemos invitado a Europa. Tenemos el derecho moral a decir no”, agregó.

La UE ha emprendido acciones contra Polonia, Hungría y la República Checa por no cumplir sus obligaciones en el reparto de refugiados establecido por la UE.

ACNUR PIDE SOLIDARIDAD

Mientras tanto, el alto comisario de la ONU para los Refugiados (Acnur), Filippo Grandi, hizo un llamado a través de un comunicado a la solidaridad internacional con Italia, que afronta una gran afluencia de refugiados y migrantes.

“Lo que está ocurriendo ante nuestros ojos en Italia es una tragedia. Durante la semana pasada, 12.000 migrantes y refugiados llegaron a sus costas, y calculamos que 2.300 personas perdieron la vida en el Mediterráneo desde principios de año”, declaró Grandi.

Agrega que el rescate y la acogida de esos migrantes “no pueden ser solamente un problema italiano”. “Se trata, sobre todo y ante todo, de un problema de importancia internacional, que necesita un planteamiento regional concertado y común”, añadió.