El astillero ruso Severnaya Verf celebró la ceremonia de botadura del innovador destructor Gremiaschi, del proyecto 20385. El medio Zvezda analiza por qué la nueva nave será una unidad de combate importante para la Armada rusa.

La construcción del Gremiaschi comenzó en 2012. El buque está equipado con motores diésel DDA 12000 fabricados por la planta rusa Kolomna. Además, contará con sistemas antibuque de misiles H-35 Uran, el sistema de misiles antiaéreos Redut, además de los complejos de misiles Kalibr-NK, ya probados en Siria contra las instalaciones de Daesh —organización terrorista proscrita en Rusia y otros países—.

El nuevo destructor también dispondrá de tecnologías furtivas que lo harán invisible para los sistemas de radar enemigos, según el medio.

El objetivo inicial del Gremiaschi consiste en implementar la lucha contra los buques de superficie y los submarinos enemigos, proporcionar apoyo de artillería a las unidades de asalto anfibio y patrullar las áreas de responsabilidad.

No obstante, también podrá actuar en las zonas marítimas lejanas como parte de una escuadra o bien de forma independiente. Su desplazamiento supera las 2.000 toneladas, su eslora alcanza los 104 metros y su manga es de 13 metros. El destructor puede lograr una velocidad de hasta 27 nudos, mientras que su alcance de navegación autónoma es de 4.000 millas náuticas.

Las naves militares del Proyecto 20385 están destinadas a detectar y destruir submarinos y buques enemigos, propiciar desembarcos seguros, además de resolver una serie de problemas en las zonas marítimas cercanas.

De esta manera, las características del Gremiaschi lo convierten en una unidad de combate independiente de pleno derecho.