El problema de la dirigencia política de México es que concentra su atención en figuras que pretenden ser candidatos presidenciales o legislativos en 2018 y no en sus programas, dijo el joven independiente Pedro Kumamoto.

«Lo más importante no tiene que ser el dilema de postular a un candidato de un partido político, un líder opositor o un independiente, sino el programa político ciudadano», dijo el joven veinteañero que logró un asiento de diputado en julio de 2015 en el central estado de Jalisco, con escasos recursos y el lema «los muros sí caen en la era de internet».

Kumamoto, universitario educado por los jesuitas de la central ciudad de Guadalajara, considera que «la discusión en México no se ha desarrollado alrededor del programa de Gobierno sino alrededor de las candidaturas, lo cual no es positivo para el debate nacional».

Inspirado en políticos independientes de Colombia, Chile y Argentina, el líder universitario lamentó que la falta de una fuerza política dominante «ha generado un impasse, porque todas las personas aspirantes a una candidatura levantan la mano antes que sus propuestas, necesarias para hacer de México un gran país hacia el futuro, a 50 años o un siglo».

El joven que ganó a sus 25 años una curul por un municipio conurbado de Guadalajara, Zapopan, gastando apenas la quinta parte del tope legal de gastos de campaña, plantea que «un político debe ser sinónimo de excelencia para construir servicios públicos básicos de calidad, en el transporte diario, en la educación, la salud y las pensiones».

Desde su asiento de legislador, el político expresó su «rechazo al personalismo en la política», y dijo que concentra su trabajo en organizar «presiones desde la vida pública y mejorar la comunicación con la gente con el activismo en las redes sociales, para que los legisladores cambien su manera de pensar sobre varios tópicos y encuentren cómo trabajar para lograrlo».

Además de las redes sociales, la presencia de su equipo de jóvenes se hace presente en espacios públicos, mercados y foros académicos universitarios, para señalar que «el obstáculo principal de la vida política en México es la incapacidad de ilusionar a la gente sobre los cambios reales posibles en su vidas».

Kumamoto considera que la vida pública es una responsabilidad mayor que la pensada al postularse, con menos tiempo para la familia y los amigos, «pero es un sacrificio que vale la pena por el país, para que se haga realidad la agenda ciudadana».

Contra el desencanto

A dos años de su triunfo y en un lapso de 40% del mandato, su equipo ha tenido «un avance muy importante de casi 90% en nuestras propuestas anticorrupción, que antes parecían imposibles, como la revocación del mandato y la eliminación del fuero y la inmunidad legislativa».

Otra iniciativa exitosa que destacó fue la llamada «sin votos no hay dinero», que fija un umbral electoral para obtener fondos y recursos públicos.

«Lo que propusimos fue una iniciativa para regular los fondos que actualmente reciben los políticos, para lograr una reducción de 50% de los fondos públicos destinados a los partidos», explicó.

Kumamoto propuso que en lugar de que las autoridades entreguen 47 pesos actuales por cada credencial de elector emitida, los partidos reciban 47 pesos cada voto válido emitido en la última elección, eliminando así la contabilidad del abstencionismo.

«Ese procedimiento llevaría a nivel federal a un ahorro de 2.200 millones de pesos en fondos públicos (unos 120 millones de dólares), de los casi 4.000 millones (unos 220 millones de dólares) anuales destinados a los partidos políticos», dijo el legislador.

En Jalisco ya se logró con esta medida el ahorro de 550 millones de pesos en tres años (unos 30 millones de dólares), y «estamos muy contentos con el resultado», puntualizó.

Sin embargo, señaló que esos esfuerzos se ven complicados porque «buena parte de la clase política ha ahuyentado a la gente de la vida pública y generado un enorme desencanto ciudadano».

La decepción de los votantes ha ido creciendo durante años «por la traición constante de la clase política a la ciudadanía y a las personas comunes que cotidianamente salen a trabajar y a viajar en transporte público sin calidad».

«Los trabajadores o los estudiantes universitarios no ven en los políticos un interés genuino en construir espacios excelentes, sino que los identifican con quienes los excluyen de la vida pública», aseguró.

A poco más de un año de haberse convertido en diputado, las iniciativas de Kumamoto han sido aprobadas en casi la totalidad, dijo en su recuento.

Los referentes latinoamericanos de Kumamoto son el matemático el colombiano Sergio Fajardo, quien llegó a alcalde de Medellín y gobernador independiente de Antioquia (norte), y el exrector de la Universidad Nacional de Colombia, Antanas Mockus, dos veces alcalde de Bogotá y candidato presidencial independiente.

El pequeño Partido de la Red, de Argentina, el exdirigente estudiantil y diputado chileno Giorgio Jackson, y la también chilena Camila Vallejo, joven comunista que llegó a diputada tras dirigir las protestas estudiantiles en su país, forman parte del imaginario del líder independiente mexicano.

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