Prohibido olvidar que a más de 80 días de violencia y odio inducido, sobre los hombros de la ultraderecha pesa un parte de guerra consecuencia de su proceder antidemocrático, indigno, apátrida.

¿Qué pretenden los financistas de todo esto? Acabar con el Gobierno y llegar por vías no democráticas al poder y a los recursos de nuestra tierra. Todo queda aclarado si vemos los ejemplos que alrededor tenemos de países petroleros hoy su Pueblo en ruinas y las riquezas en otras manos.

La ingenuidad no tiene cabida cuando se vive una barbarie tan parecida a Siria, por traer un ejemplo a colación; provocar una guerra civil que justifique intervención extranjera, que acabe con el gobierno electo por los venezolanos y permita la injerencia directa y la administración de los recursos. En nombre siempre de La Paz y del bienestar “del Pueblo”.

Esa es la misión que intenta cumplir una desordenada Mesa de Oposicionistas que sigue liderando la violencia de la que no puede desligarse porque es de su evidente autoría, que sigue usando a jóvenes y a niños como principal instrumento de guerra y que ha ocasionado más de 70 muertos entre los cuales hay quienes por ser chavistas queman vivos y acuchillan con frialdad y odio compulsivo, producto del llamado a delinquir en el que sigue incurriendo quienes carecerán por siempre de criterio para rebatir políticamente los alcances de este proceso revolucionario y recurren al odio, es el arma a implementar porque no tienen poder de convocatoria y menos, poder de convencimiento.

Estamos frente a un golpe de estado permanente, comenzó hace casi 20 años cuando un presidente no entreguista rechazó la injerencia extranjera y desplazó la administración gringa de PDVSA. Desde entonces los intentos por frustrar este proceso han sido una constante con la que debemos lidiar, porque no estamos dispuestos a volver al diezmo que las reservas petroleras dejaban a Venezuela, haciéndonos un Pueblo pobre en un país rico.

Prohibido olvidar que quemaron camiones con toneladas de comida, prohibido olvidar que quemaron centros de distribución de alimentos, que tumbaron árboles, semáforos, que pusieron guayas en la vía para decapitar gente, que congelaron botellas para lanzarlas desde edificios, que usan las universidades para elaborar material bélico, que han incendiado autobuses, centros asistenciales y preescolares con niños adentro, que capturan chavistas para desnudarlos y rociarlos con gasolina en plena guarimba… que robó un helicóptero para amedrentar Miraflores. Y así podríamos pasar la semana enumerando cuánto delito ha salido de sus perversas manos.

Hay que detener tantos desmanes. Qué le va a quedar a nuestros hijos si el oposicionismo continúa destruyendo el país porque no quieren tiempos electorales. ¿Es justo que los venezolanos nos calemos las pataletas de quienes quieren el poder “sí o sí, y ya” para entregarlo a quienes les han prometido una cuota en moneda extranjera? Demostremos estar a la altura del país que tenemos y paremos ya la guerra que pretenden los ‘amigos’ del petróleo, grandes financistas que esperan con paciencia la implosión social para terminar de devastarlo todo, empezando por nuestra soberanía y la independencia que tanto nos ha costado sostener y que seguiremos defendiendo con la vida.

Francisco Rangel Gómez

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