Sesenta y seis defensores de los derechos humanos en Brasil murieron asesinados en el transcurso de 2016, en medio de un cuadro de fragilización política, económica e institucional, se conoció hoy aquí.

La casi totalidad de esos crímenes ocurrieron en las regiones Norte y Nordeste, donde se contabilizaron 56 de los decesos, indicó una encuesta realizada por el Comité Brasileño de Defensoras y Defensores de los Derechos Humanos.

El levantamiento detalla además que los estados apuntados como los mas violentos contra los activistas son Rondonia, con 19 homicidios; Maranhao, con 15, y Pará, con seis. Este último, sin embargo, es considerado como el de la situación más grave del país atendiendo a su comportamiento histórico.

En declaraciones a la Agencia Brasil, el presidente del Consejo Nacional de Derechos Humanos (CNDH), Darci Frigo, concordó en que el riesgo para la actuación de los militantes y defensores de estas causas viene en aumento.

Cuando las personas que están en la línea del frente de los procesos de defensa de los derechos comienzan a sufrir violencia y amenazas, ‘tenemos un cuadro grave de retrocesos’, remarcó.

El informe del Comité critica también lo que considera casos de uso excesivo de la fuerza policial y los ‘abusos del Estado contra ciudadanos en situación vulnerable’, así como las tentativas de criminalización de los movimentos sociales.